martes, 16 de agosto de 2022

LA VIDA ES BELLA, BELLA

 


LA VIDA ES BELLA, BELLA

 

 

©Giuseppe Isgró C.

 

07-07-1971, 8:00 pm

Revisado: 17-04-2019. 5:30 am

 

 

 

La emoción del momento breve,

que pasa cuando el calmado Espíritu,

vibrar intensamente hace al ser humano.

El sentimiento del infinito progreso que el ser percibe,

comprender le permite que no puede quedarse estacionado,

anclado en el pasado por muy glorioso que éste haya sido.

 

Que nuevas sendas se abren en su camino,

entre las cuales elegir la que mejor se adapte a su plan de vida,

y desandar las eventuales rutas que les separan de su destino particular,

en concordancia con los planes cósmicos,

para vivir en armonía con la naturaleza y el orden divino

trazados en la conciencia de cada ser,

en los cuatro reinos naturales.

 

Qué momentos éstos que la visión del Universo

se abre a la conciencia, gradualmente, vislumbrando su ideal de turno,

siguiendo, un paso a la vez, en dirección de su siguiente meta.

Qué vida hermosa, ésta, llena de vibrantes pensamientos positivos,

y creativos, de sentimientos imbuidos de valores: amor, justicia, y mucho más,

de palabras que insuflan entusiasmo que expresan a Dios en la conciencia,

impulsando las acciones, el trabajo que todo lo puede, y logra.

Nada imposible existe para el hombre, según Napoleón,

por eso borró, de su diccionario, esa palabra, o freno, que limita.

Empero, amar el ideal concebido engendra sabiduría y genera energía creadora,

ya que siempre, el conocimiento va aparejado con el poder realizador.

No obstante, la prudencia, la dedicación, la atención plena y el justo esfuerzo,

concentrando todos los recursos a un resultados a la vez,

optimiza los logros en tiempo cierto y oportuno, según los planes del universo,

de los cuales, cada quién, es un instrumento ejecutor, ad infinitum.

 

Y pasan los años de la existencia, que aun siendo muy largos,

no dejan de ser breves, en un solo ciclo de vida.

Cómo una sola existencia podría satisfacer la sed del infinito

que cada ser experimenta, vislumbrando una realidad preexistente,

que trasciende el aquí y ahora, aunque siga siendo el eterno presente?

De las acciones pasadas queda la experiencia, y el recuerdo sublime

de los logros ya alcanzados, como preciados tesoros: suma existencial,

que ubica y reubica, a cada quien, en el lugar justo y perfecto,

que le corresponde, en el concierto de todas las cosas: salario cósmico.

 

La vida es bella, bella, sublime grandeza del Ser Universal.

Qué importa si actuar, incesantemente, se debe, de un objetivo cierto,

a incontables otros que irán surgiendo en la conciencia de cada ser?

Lo importante es respetar los ciclos naturales y el ritmo de la vida:

actividad-descanso, pensamiento-acción, estudio y realización,

guiados por el amor, supremo poder realizador, que todo lo puede,

en la eterna polarización, o transmutación alquímica,

de una estación de la conciencia a otra más elevada.

 

El sentido de la medida, o justicia, como valor esencial,

seguro permite avanzar, hasta alcanzar todas las metas,

al final de cada ciclo: cumbres de gloria personal, si el ideal fue realizado.

Desde la cima ascendida, en la evolución humana, se contempla el pasado glorioso,

si fue exitoso, o la senda de la rectificación por el Noble Sendero Óctuple,

pero, la alegría que se experimenta en cada caso,

permite observar la siguiente fase del eterno camino de retorno

del ser individual al Ser Universal, encontrando, siempre, un más allá.

 

Entonces, concebir es posible nuevas metas gloriosas,

otros horizontes que conquistar, mientras se labra la piedra bruta,

en cúbica, que el Gran Arquitecto habrá de utilizar,

en la expansión de la Gran Obra de la Creación.

El velo de la separación se va depurando, viendo claramente la unidad

en la diversidad existente, y que todo es Uno, aunado en los eslabones

de la cadena de la fraternidad universal, donde al ayudar al otro,

cada quien, en realidad, lo hace a sí mismo.

 

Cuántas cosas cambiarían mirándolas con una visión imbuida de valores,

en las infinitas estaciones de los estados de conciencia!

Con esta perspectiva, emocionado, cada ser, expresará:

La vida es bella, bella; gracias, Oh Divinidad,

por tu infinita bondad, amor y justicia,

ley cósmica impresa en mi conciencia, replica de la Tuya,

donde me convierto en eterno aprendiz

de tu infinita sabiduría, por la experiencia,

adquirida día a día.

 

Si no existiesen pruebas en las nuevas metas por alcanzar,

sembradas por el sentimiento de la ambición en la conciencia,

como semillas de progreso incesante, superando la adversidad,

portadora de beneficios equivalentes, o mayores aún, oportunidades, 

cómo se podría ascender a nuevos niveles de riqueza integral,

o salario cósmico?

 

Gracias, Oh Divinidad: la vida es bella, bella,

tal como Tú has dispuesto que fuera, en la Ley cósmica,

y en los planes que has trazado en la conciencia de cada ser,

y del Universo, en la eterna expansión de la Creación, 

en tu carácter de Eterna Pedagoga.

 

 

 


 


domingo, 15 de mayo de 2022

PÁEZ, HÉROE, ESTADISTA Y FILÓSOFO


 PÁEZ, HÉROE, ESTADISTA Y FILÓSOFO


©GIUSEPPE  ISGRÓ C.


En cada una de las etapas principales que marcan la vida de José Antonio Páez, es decir: 1) El Páez, héroe y. artífice, en gran parte, de la Independencia: 1810-1825; 2) El Páez, Civil, Gobernante y Administrador, director-ejecutor en la creación del Poder Civil: 1826-1849; y, 3) Páez, dictador: durante 22 meses, a partir de septiembre de 1861; le precede una etapa que va desde su nacimiento, el 13 de junio de 1790, en una de las dos casas existentes a orilla del Río Curpa, hasta la edad de 20 años en que se enrola bajo las órdenes de Don Manuel Pulido, en las filas patriotas. Lo complementa, una etapa culminante, en el exterior, donde, además de su estadía en Estados Unidos, realiza, en los últimos cinco años de su larga y fructífera vida, viajes por varios países latinoamericanos. Allí es recibido con honores acordes a tan insigne e ilustre personaje, cuya aura legendaria le acompaña, despertando, a su paso, admiración y veneración.

A la edad de ocho años, Páez es enviado por sus padres a la escuela de la sra. Gregoria Diáz, donde, con la fuerza de los azotes, ayudaba a aprender a sus discípulos, de memoria, rudimentarios principios de espiritualidad y a escribir con el método del profesor Palomares.

Posteriormente, aprende a detallar víveres en la bodega de su cuñado Bernardo Fernández, por la mañana, mientras que, por las tardes, siembra cacao, hasta que un pariente suyo, Domingo Páez, se lo lleva, en compañía de su hermano José de Los Santos, a la ciudad de San Felipe, para trabajar en sus negocios que, según él refiere, eran de considerable importancia.

Tiempo después, se interna en los llanos de Barinas, dando un cambio a su vida, donde, buscando ganarse la vida honradamente, se empleó de peón en el Hato La Calzada, propiedad de Don Manuel Pulido, universidad de la vida, ésta, donde aprenderá los rudimentos esenciales del arte que habría de prepararlo y transformarlo en el conductor de los llaneros al servicio de la causa de la Independencia.

El Hato La Calzada estaba bajo las órdenes de un capataz de nombre Manuel, apodado Manuelote, de elevada estatura, fornido, con híspida y abundante barba que le daba un aspecto venerable. Pero, Manuelote era implacable en las rudas tareas que le asignaba a Páez, estimulado por el temor de que se trataba de un espía del propietario. La primera misión que le encomendó fue la doma de caballos salvajes que nadie antes había logrado, en puro pelo y agarrado de las crines. Comenzó a disfrutar esta labor por el desafío que implicaba. Pastoreaba ganado durante el día bajo el sol inclemente; velaba, por la noche, las madrinas de los caballos, para que no se escaparan; cortaba palos para hacer cercas; se arrojaba al río, sin saber nadar, para guiar el ganado. En cierta oportunidad, Manuelote le dijo: -“Catire Páez, tírese al agua y guíe el ganado”, a lo cual Páez alegó no saber nadar. Entonces, Manuelote, en tono autoritario, le gritó: -“Yo no le pregunto si sabe nadar o no, le mando que se tire al río y guíe el ganado”. Lo cual, con gran peligro, Páez hizo. Terminado el día, Manuelote , acostado en su hamaca, le decía: -“Catire Páez, traiga un camazo de agua y lávame los píes”. Después le mandaba que le meciese la hamaca hasta que se durmiese. En ese clima de austeridad, usando cráneos de caballos y caimanes como asientos y haciendo una sola comida al día, a las siete de la noche, consistente en carne asada y agua fresca conservada en tapara y durmiendo sobre cueros secos, en el suelo, se fue fortaleciendo para las duras tareas a las cuales la naturaleza de las cosas y la divina providencia le tenían destinado.

Transcurridos dos años, Manuelote pasa a otro hato, El Paguey, también propiedad de Don Manuel Pulido, para la recolección e hierra de ganado para la venta; se lleva a Páez con él. Don Manuel Pulido le distingue con su amistad y lo saca de su condición de peón delegándole importantes tareas de venta de ganado y caballos, cuyo negocio aprende y al cual, posteriormente, se dedica por su cuenta, ganando importantes sumas de dinero que les dan cierta tranquilidad económica.
En esta época contrae matrimonio con la señorita Dominga Ortiz. Años más tarde reflexiona sobre este período de abundancia en su vida, llegando a la conclusión de que, la naturaleza antes de someter a duras tareas a alguien le permite disfrutar de una etapa de descanso y bienestar. Mientras ejercía el comercio de ganado, Páez, en compañía de sus peones, aprendió a defenderse de los ataques de salteadores que buscaban llevarse su ganado; allí aprendió a usar la lanza, su arma preferida, lo cual constituye la segunda fase de su preparación para sus hazañas como héroe de la Independencia.
Para esa época, Páez sabía leer y escribir, cosa rara en los llanos. Su capacidad de observación, su fértil intuición que lo guiaría en todas sus realizaciones, las pruebas que a diario iba enfrentando, constituía la escuela en la que estaba gestándose el héroe.

**

Casi con toda seguridad, por el año de 1812, Páez se inició en la Francmasonería. San Fernando de Apure, posee, frente a la Plaza Bolívar, una Logia Masónica que es una reliquia histórica en Venezuela, fundada en 1856, donde, de entre otros próceres, se encuentra una estatua de Páez. Previamente, existió un importante movimiento masónico. En 1990, el autor de este artículo, desde el lado opuesto de la Plaza Bolívar, del Hotel en que se hospedaba, por largo rato contempló esa hermosa obra arquitectónica y por su mente desfilaron imágenes del ilustre y Q:.H:. Páez, entrando en la Logia, el recibimiento que le dispensaban los hermanos y, dado su alto rango masónico, dirigir los trabajos de la noche; lo veía con claridad meridiana, por supuesto, con la imaginación. Entonces, se acercó a la Logia para hablar con sus oficiales y a la semana siguiente tuvo el inmenso placer y el honor de dictar, en esa augusta institución, una conferencia sobre Páez.

La Masonería, escuela de sabiduría que exhorta al estudio de todas las ciencias, artes y filosofías y a la práctica de todas las virtudes, ha sido la fuente donde se han alimentado la mayor parte de los grandes hombres que ha dado la humanidad a partir de 1717, en todas las áreas y casi todos los próceres americanos fueron masones, incluyendo los principales jefes realistas, entre ellos Pablo Morillo y prácticamente todos los que asistieron a la entrevista de Santa Ana, circunstancia ésta que aceleró la terminación de la guerra de la Independencia, en no poco grado. Bolívar ordenó que se respetara a todos los que estuvieron allí presente y al poco tiempo, Pablo Morillo regresó a España. Sucre, organizador de la entrevista, también masón, demostró elevadas dotes en el arte de la negociación y un espíritu de generosidad y calidad humana incomparables.

Para 1824, ya Páez era el primer Soberano Comendador del Supremo Consejo Confederado del Grado 33, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, del cual había sido su fundador en Venezuela, lo cual implica por lo menos diez años de intensa actividad masónica previa. Como institución filosófica y filantrópica, forjadora de líderes, cuyos miembros eran lo más selecto de la sociedad venezolana de entonces, en ese ambiente de elevado intercambio intelectual, encontró Páez las condiciones idóneas para su cultivo y posterior desarrollo personal.

En la biblioteca de la Logia encontraría Páez aquellas obras de importantes pensadores que circulaban en Venezuela, entre ellas el Contrato Social y el Emilio, de Rousseau, la Ilíada y la Odisea, de Homero, el Quijote, de Cervantes, La Masonería Oculta y el Curso Filosófico de las Iniciaciones Antiguas y Modernas, de J. M. Ragón, las Vidas Paralelas de Plutarco, el Principe y el Arte de la Guerra, de Maquiavelo, las Fábulas de Esopo, la Autobiografía y el Libro del hombre de bien, de Benjamín Franklin, algunos clásicos latinos, como los tratados morales de Séneca, los Discursos de Cicerón, las Meditaciones, de Marco Aurelio, entre otros, algunos clásicos griegos, como la República de Platón, la Política y las Constituciones de los Atenienses, de Aristóteles, los Nueve libros de historia, de Herodoto, los Discursos de Demóstenes, además de libros de historia, de los cuales Páez era lector asiduo, y es probable que por esta época haya llegado a sus manos la obra que contenía “Las máximas de Napoleón sobre el arte de la guerra”, que en el ocaso de su vida traducirá y comentará, donde se reflejan las tácticas aplicadas en Las Queseras del Medio y en Juan de Payara, y tantas otras batallas, que les calificaban de estratega y hábil guerrero (muy generoso con los vencidos) tal como lo refiere Pablo Morillo en sus informes a España y cuyas estrategias del giro de estandarte ya las aplicaban con éxito los soldados de Gengis Khan, en la antigüedad, aunque sin tener Páez conocimiento de esos remotos antecedentes. En el comentario a la máxima Nº LXXIII, de Napoleón, Páez, dice: -“Un buen general debe reunir sobre todo dos cualidades: la primera: sano juicio en la elección de las empresas y medio de ejecución, balanceando con calma las ventajas y los inconvenientes, lo malo y lo bueno; la segunda: impetuosidad para ejecutar rápidamente lo que haya concebido con madurez. La guerra exige deliberar con frescura y ejecutar con calor”. Luego agrega: …-“Las grandes pasiones y el sano juicio, rara vez andan juntos, y sin embargo, son indispensables estas dos cualidades para formar grandes capitanes”. –“..No en todo momento está pronta la victoria, y en algunos casos conviene darle tiempo a que llegue”.

Tiempo después, el 16 de febrero de 1816, en la batalla de la Mata de la Miel, entre los 500 prisioneros se encontraba Manuelote, quien con otros peones del Hato la Calzada, se había enrolado con los realistas, a quien Páez trató con mucha bondad; lo invitó a compartir con él su mesa y le ofreció su ayuda, a lo cual, sólo le pidió un salvoconducto para trasladarse a determinado lugar. Los compañeros de Manuelote, para mofarse de él, decían: -“Catire Páez, traiga un camazo de agua y lávame los píes”-. A lo cual Manuelote respondía: -“Ya sé que ustedes dicen eso por mí, pero a mi me deben el tener a la cabeza un hombre tan fuerte, y a la patria, una de las mejores lanzas, porque yo fui quien lo hizo hombre”-.

Páez, en cada fase de su vida supo rodearse de hombres sabios y brillantes, cuando así lo hizo, como en sus dos presidencias, la República conoció épocas felices y de progreso, siendo su primer período presidencial reconocido como uno de los mejores en la historia del país. Sus actuaciones a partir de 1826 en torno a la Cosiata, en las cuales fue asistido por Miguel Peña y su grupo, pese a la severa crítica con que se le juzga, un análisis objetivo más a fondo permite descubrir elementos positivos con los cuales todos estarían de acuerdo, pero es un tema extenso para tratarlo aquí. Quizá, en 1861, con la influencia de Pedro José Rojas, incurrió en errores que él asimiló y de los cuales se excusó públicamente, exhortando a las nuevas generaciones a evitarlos. Empero, es preciso recordar que su participación en el Tratado de Coche aportó ventajas que se les reconocen.

A los 80 años, además de dictar conciertos de violín en Nueva York y en varios países latinoamericanos, de escribir ensayos, música y canciones, y ser un lector constante de filosofía, historia, literatura y de los clásicos, dedicaba una hora diaria para perfeccionar el idioma inglés.

La decencia, honestidad, probidad, generosidad y afán de este hombre extraordinario, sus trabajos constantes por el bien de la Patria, y los servicios que le prestó, hacen que él sea, junto con Bolívar, entre otros, el hombre a quien más reconocimiento y amor se le debe tributar. Su autobiografía, clásico de incalculable valor, debiera ser lectura obligada para todos.

Adelante.

lunes, 28 de febrero de 2022

NUNCA


 NUNCA

©Giuseppe Isgró C.

28 de febrero de 2022


 

Escudero, -dijo Hidalgo:

 

Nunca te des por vencido, antes de emprender cualquier proyecto; siempre debes creer que lograrás culminarlo, una vez tomada la decisión, y hayas dado el primer paso, aunque pases una eternidad, en hacerlo. Empero, a cada proyecto debes asignarle un lapso máximo –curva de resultado- dentro del cual alcanzar los resultados anhelados. Igualmente, antes de decidir realizarlo, calcula si vale la pena llevarlo a cabo; caso contrario, abstente con firmeza.

Nunca abandones a mitad de camino la realización de un propósito u objetivo, una vez emprendido el proyecto; persiste hasta que logres culminarlo con éxito. Cuando las cosas se ponen menos fáciles, si no abandonas, en el momento de negarte en abandonar, a mitad de camino, se activan los poderes creadores de tu mente, y comienzan a surgir las coincidencias que aportan los resultados apetecidos.

Nunca pierdas la serenidad frente a nada ni nadie, hasta el momento en que afrontes cara a cara a realidad emergente, tal como es; allí, en ese instante en que, realmente la necesidad se hace manifiesta, o la situación alcanza su punto álgido, encontrarás que, con facilidad tomas el control, por cuanto el caso se ha delimitado en su fase objetiva y enmarcado dentro de determinados linderos o límites controlables, aún en su aspecto menos favorable. Automáticamente, emerge, desde el interior de la conciencia, el conocimiento, las ideas necesarias y oportunas que aportan la visión de la solución, como un chispazo intuitivo, o inspirativo, y el poder creativo que generará la potencia suficiente para resolver lo que sea menester o alcanzar cualquier logro que tú anheles con firmeza, a prueba de todo.

Nunca pierdas la calma imperturbable bajo ninguna circunstancia por terrible que pueda parecerte; en el momento en que las afrontas cara a cara te darás cuentas que sí puedes resolver lo que sea, si confía hacerlo, con expectativa positiva, si asumes tus compromisos, responsabilidades y la dirección de tus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, sin evasión. Recuerda: jamás abandones a mitad de camino. Puedes hacerlo si crees que puedes, es la clave esencial que aplican los grandes triunfadores.

Nunca hagas negocios con quienes no están dispuestos a pagar tus honorarios en lo que valen y toman algo sin intención de pagar lo deben por los servicios recibidos, ya que, donde no hay intención de pagar nada se puede sacar.

Nunca hagas negocios con gente sin valores, y cuando observas una maña característica de gente con tendencia incumplidora, abstente firme de hacer negocios, ya que, seguramente incumplirá, salvo excepciones.

Por eso, a tu vez, nunca dejes de pagar lo debes, rápidamente. Paga, cumple tus obligaciones, una vez contraídas. La credibilidad y la confianza que generas, constituyen tu carta de crédito, que vale tanto, o más que el dinero, cuando precisas hacer uso de ella.  

Nunca hagas negocios sin hacerte cargo probable de los resultados, sobre el qué, el cómo, el cuándo, el quién, el dónde, el cuánto y el por qué.

Nunca tomes decisiones, igualmente, sin hacerte cargo probable de cómo resultarán las cosas; 1) En el mejor de los casos, si aun ocurriendo lo mejor, satisfacen, o no, las expectativas que se tienen; 2) Si ocurriendo lo peor puedes controlarlo, sin descalabros de ningún tipo. Si las respuestas permiten pasar la prueba, entonces se toma la decisión con seguridad. Empero, una vez tomada, hay que persistir, serenamente, con confianza y tenacidad, aunque se caigan cielo y tierra, hasta alcanzar la meta, en el tiempo prefijado, y eso ocurrirá siempre, por haber forjado el hábito de hacerlo.

Nunca hagas mal a nadie, porque tarde o temprano tendrás que pagarlo, con los intereses acumulados.

Nunca creas que pasa desapercibido lo que piensas, sientes, dices o haces; el universo tiene ojos invisibles, y visibles, por todas partes. En primer lugar, la conciencia, que es una réplica exacta de la de la Divinidad. Todo, al instante, lo transmites a la conciencia de la Divinidad.

Millones de pequeños seres se encuentran en tu entorno, que son testigos. No sueles prestarle atención, pero, están allí, percibiendo todo lo que haces: moscas, mosquitos, insectos, e incontables otros. Las mentes interrelacionadas contigo, por vía telepática perciben lo que piensas, siente, dices o haces, intuitivamente, por cuyos efectos, son atraídos o apartados de ti, automáticamente.

Con tus pensamientos y sentimientos, activas la ley de atracción y la de repulsión, donde lo semejante atrae lo semejante y rechaza lo desemejante. Automáticamente, va creando las situaciones análogas a tus pensamientos y sentimientos y pasas a formar parte de los grupos que piensan o sienten como tú, en cualquier lugar en que se encuentren, en este planeta, o donde se encuentren, a nivel físico, o espiritual. Canalizarás, sin darte cuenta, de esa esfera mental, por la ley de los reflejos, -como es abajo es arriba, como es arriba es abajo, y como es adentro es afuera, y viceversa- creando tu realidad inherente. Tus palabras y actos, activarán, automáticamente, por la ley del karma y del vipaka, acción-reacción, las circunstancias de tu vida, satisfactorias o insatisfactorias, según corresponda. Haz, siempre, el bien; será tu mayor riqueza.

Nunca seas injusto; siempre debes ser justo y perfecto, en todo, aunque, también, perfectible, ya que la perfección es de desarrollo eterno, sin límites algunos.

Nunca odies a nadie; libérate de ese sentimiento nefasto. Lo semejante atrae lo semejante y aparta de lo opuesto. Ama siempre; será tu mejor escudo protector.  

Nunca digas mentiras, bajo ninguna circunstancia, ni aún "las piadosas"; hay que decir siempre la verdad, sea la que fuere. Es la que prevalece por encima de todo. Lo que vale es la credibilidad, por eso, sé veraz a prueba de todo, lo cual será tu tesoro más valioso, como lo fue para Xenócrates, en la antigua Grecia, donde su palabra valía más que un documento. Siempre con la verdad por delante, le duela a quien le duela, con las las consecuencias eventuales que fueren. Nadie podrá criticarte por decir la verdad, pero, sí podrán hacerlo por lo contrario y pagarás un precio elevado, por ello, si fuera el caso. ¿A qué sirve engañarte a ti mismo, ya que a nadie más podrías engañar, aunque tú no lo creas?

Nunca seas desleal, ni infiel; sé leal y fiel siempre, es decir moneda verdadera, no falsa, en cuyo caso la persona, o vale, o no vale nada. Al final cosecharás lo mismo que siembres, y mereces. O, ¿acaso crees que siendo desleal e infiel merecerás la lealtad y la fidelidad? Para merecer el bien que anhelas, debes darlo tú, primero.

Nunca sueñes imposibilidades, es decir, recibir algo a cambio de nada. Todo tiene un precio, hay que pagarlo. Si no deseas pagarlo, no tome la cosa, por cuanto, siempre pagarás, virtualmente, aunque con demérito.

Nunca dejes de pagar lo que debes. Págalo, por cuanto nunca se podrá escapar de hacer el pago. Pagar libera, y es gratificante. El deudor es esclavo andante, y no podrá descansar jamás mientras no pague, sea lo que fuere el tipo de su deuda. Libérate, pagas lo que debes, afronta tu realidad en estricto orden jerárquico. Da la cara por tus obligaciones de cualquier índole. Vas a observar como tu vida irá cambiando, mejorando, enriqueciéndose. Cumple tus compromisos.

Nunca vuelvas a hacer negocios con quien te incumple una vez, salvo las excepciones justificadas. El incumplidor debe pagar un costo: el de ser ignorado como si ya no existiese, e inclusive, hay que perdonarlo, para liberarse de él. En ese caso, automáticamente, se activa a la ley de justicia. La compensación vendrá de donde menos se espera con cargo a la balanza de pago del deudor. Es la ley de compensación divina, impresa en una hoja de cálculo automático, en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, con abonos y cargos instantáneos. Arroja el saldo, o suma existencial, actualizado, en todo momento. Esto permite disponer de libertad, o de la inhibición de la misma, en forma imperceptible, pero activa, con precisión matemática.

Nunca hagas a nadie lo que no quieras para ti, en idénticas condiciones y situaciones. Siempre haz a los demás lo mismo que quisieras para ti, en cualquier escenario.

Nunca te quejes por costumbre, por nada, de nada ni por nadie ni de nadie; acepta las cosas como son; pudieron ser diferentes, inclusive, menos favorables. Sé agradecido. Las cosas suceden, siempre, de la mejor manera posible, y factible, por ley cósmica. La gratitud permite optimizar los resultados a partir de cualquier circunstancia que se afronte. Constituye el factor creador de la riqueza integral acorde con las inquietudes de los tiempo, según el inherente plan cósmico.

Nunca devuelvas mal por bien. Es mejor devolver bien por mal, aunque es preferible mantener apartada la otra mejilla, no sea que te la vuelvan a golpear; por prudencia.

Nunca faltes el respeto a nadie, ni maltrates a ningún ser humano, animal, vegetal o mineral; aún el reino mineral es sensible al irrespeto del ser humano. Sé, siempre respetuoso con todos, en todo, siempre. La clave es el respeto, aunque te irrespeten, nunca le falte al respeto, tú, al irrespetuoso. Esa será su mejor lección moral. Felipe de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, cumplía rigurosamente, este precepto. Demostraba su superioridad moral con todos aquellos que, en el mundo político de la época, algunas veces se insolentaban.

Nunca te salgas de los límites enmarcados dentro de los parámetros de los valores universales, como el amor, la prudencia, la sabiduría, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza, la serenidad, el autodominio, la armonía, el orden, el respeto, la salud, el perdón, la compensación, la reciprocidad y el equilibrio, dando y recibiendo, siempre, valor por valor.

Nunca dejes de hacer la mayor suma posible de bien que te sea factible, ni dejes de devolver, siempre, bien por mal.

Nunca dejes de creer que hoy es mejor que ayer, a pesar de las apariencias, que mañana, será mejor que hoy, y que, el futuro, a pesar de cualquier época oscura temporal, siempre será mejor que el pasado, por ley de vida. 

Nunca te apartes del bien y de la la justicia; nunca dejes de apartarte del mal y de la injusticia.

Sea el recto camino, siempre, tu camino. 

Sean la bondad, y la justicia, la gratitud y el amor, la belleza y el respeto, el trabajo y el servicio, la generosidad y el altruismo, la nobleza y la práctica de todas las virtudes, tus emblemas como un hijo de la luz, que eres.  

Nunca la esperanza te abandone, bajo ninguna circunstancia adversa, porque en los momentos menos fáciles de la vida, es cuando la noche muda en día, el sol vuelve a aparecer, y las situaciones adversas se transforman en los canales de las grandes oportunidades y riquezas integrales, si persistes mirando confiadamente, hacia adelante, enfocado tu atención en el cumplimiento de tu gran destino, en los planes cósmicos, del que eres un activo instrumento creador bajo la égida de la voluntad divina que te impele a las grandes realizaciones, como un reflejo divino de tu ser. 

Nunca dejes de reconocer tu esencia divina análoga a la esencia de la Divinidad, sin separación de la Divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. 

Nunca dejes de percibir la sabiduría potencialmente infinita de tus atributos divinos, ni el poder, de igual manera, potencialmente infinito, análogo al del Creador Universal, que te es inherente, que manifestarás en igual grado a las magnitudes de las necesidades que experimentes, en un momento dado, día a día, y a los elevados objetivos de realización que te antepongas como metas de contribución en la Gran Obra, como aporte voluntario al bien común. 

Nunca te sientas vencido, aunque, aparentemente, pareciera que estés vencido. Mientras tú persistas hasta tu meta, con confianza, y tenazmente, creyendo firmemente que tú realizarás, satisfactoriamente, tu objetivo, jamás estarás vencido; eres un triunfador. Triunfador es todo aquel que persiste en el camino que emprendiera, y mientras en él se encuentra, realizando el sueño de su vida y haciendo lo que más le gusta, acorde con su vocación, necesidad, anhelo o misión de vida, guiado por su visión, aunque a veces parezca que persiga una utopía. De adentro, siempre emergerá la fuerza creadora que impelerá a la acción efectiva, hasta alcanzar la meta de turno, y el conocimiento del qué, del cómo, del dónde, del cuándo, del quién, del cuánto y del por qué, emergerá oportunamente, aunque de momento no lo tengas claro. La asiduidad, en el seguir la visión de tu sueño, imbuido de entusiasmo, te transforma en incansable e indoblegable, y te permite llegar a todas las metas prefijadas, una a la vez, en su estricto orden prioritario.

Recuerda: Nunca, es la consigna liberadora, y enriquecedora, integralmente, que permite aflorar la nobleza divina del carácter del ser, en el eterno camino de la vida, cada día más y mejor, ad infinitum.

Adelante.

viernes, 24 de diciembre de 2021

TOMAR LAS RIENDAS


 




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TOMAR LAS RIENDAS

 

©Giuseppe Isgró C.



 -"Cuando el mundo parece que se acaba, comienza de nuevo"-.

Michele Isgró Scibilia


 

Al inicio de cada año, es preciso programar los objetivos del ciclo que empieza; es una fase en alto grado creativa.

El aislamiento durante algunas horas, en un lugar tranquilo, armonizándose y elevando el pensamiento hacia el Creador Universal en busca de inspiración, iluminación y guía, ofreciéndole el propio servicio para que utilice, a cada quien, donde Él crea que mejor puede ser útil a la humanidad y a su propio progreso evolutivo.

Acepta cooperar con el Universo. ¿Sabes lo que eso significa? Que siempre se tendrá trabajo y suficiente provisión cósmica. Es preciso aplicar, en cada acto, los valores universales de la justicia, la fortaleza, la templanza, la prudencia y la belleza, entre otros, y mucho amor. Además: trabajo, estudio, servicio, etc., dar, dar, dar; mientras más, en igual grado se recibe: el salario cósmico,

Retroalimenta los resultados del año anterior. ¿Cuántas de tus metas lograste? ¿Fueron suficientemente ambiciosas y exigentes? Las que quedaron pendientes deben encabezar la lista de los objetivos a programar para el nuevo ciclo.

Ahora, anota todas las cosas que, en tu vida personal y familiar, en el trabajo, en los estudios, en los hobbies y en otras áreas inherentes, anhelas lograr en los siguientes doce meses. Descríbelas sin establecer críticas ni limitaciones algunas. Profundiza en tu nivel creativo, relajándote mejor y pensando en posibilidades.

Jerarquiza los objetivos que has establecido por su orden de prioridad. Enuncia, por escrito, cada uno con el infinitivo del verbo que corresponda, por ejemplo: comprar una casa o piso de “x” características “en”; adquirir un coche marca “X”; estudiar un curso “de”; instalar una empresa propia “de”, antes de “x” fecha; alcanzar un determinado nivel de ingresos, etcétera. Tú sabes lo que quieres. Anótalos, para darle carácter de permanencia a tus objetivos y de esta manera programar tu ordenador mental con los resultados inherentes que es preciso alcanzar. Deja de auto-limitarte. Piensa en el ideal que el Creador Universal se forjó de ti en el acto de la emanación a la vida consciente de tu inmortal y eterno espíritu. Él programó un Universo “en Grande y perfecto” y te dotó de un poder “potencialmente” infinito para que tú cooperes, con la asunción de tus objetivos en la realización de la Gran Obra.

Empero, habiéndote otorgado el don del libre albedrío, eres tú quien elige el grado de realización en que aspiras auto-realizarte y la mayor rapidez en que anhelas alcanzar la auto-maestría para poder asumir nuevos retos evolutivos en la creación en expansión del Universo.

-“Toma lo que quieras y pagas el precio”-, solía decir Ralph Waldo Emerson. Siempre hay que pagarlo, en: tiempo, dedicación, esfuerzo, dinero, etcétera.

Ahora: escribe el costo de todo lo que quieres realizar en los próximos doce meses. Igualmente, en forma exacta, detalla tu presupuesto, cubriendo los gastos, sin dejar ninguno de lado. Es preciso conocer con exactitud las necesidades reales que deben ser cubiertas a partir del año que empieza más el costo de los objetivos nuevos. ¿Cuál es el total? La mente psiconsciente es capaz de realizar cualquier objetivo siempre y cuando se programe con el logro exacto que debe ser alcanzado. Este es el gran secreto.

Es preciso conocer con exactitud la cantidad de dinero que, “llueva, truene o relampaguee”, debes ganar el próximo año. Escríbela.

El ser humano está equipado con un mecanismo cósmico-motivacional capaz de generar el poder suficiente para permitirle la satisfacción de todas aquellas necesidades genuinas que afronta y el logro de los resultados asumidos, y, en el mismo grado de manifestación, se auto-expresa, automáticamente, el poder creativo realizador, complementado con percepciones intuitivas e inspirativas, fuerzas de empuje o inhibidoras, para sincronizarle con el engranaje universal, que permite, a cada quien, estar en el lugar correcto, en el momento oportuno, haciendo la cosa adecuada y correcta.

La clave esencial es: tomar decisiones efectivas y poner manos a las obras, de manera que el Universo sepa que se puede contar con dicha cooperación. Toda oferta de servicio –o de un bien- crea su propia demanda y viceversa, de acuerdo a la ley de Say. Entonces, comienzan a ser utilizados los propios servicios, surgiendo las coincidencias, y los recursos, oportunamente, de donde menos se piensa. Las cosas se logran, casi siempre, con mayor facilidad de lo que se piensa. Es preciso pensar en posibilidades y actuar con expectativas positivas. Henry Ford, con profunda visión, afirmó: -“Elige los objetivos, la naturaleza de las cosas se hará cargo de su realización”.

Mientras más elevadas sean las necesidades por satisfacer y de mayor envergadura los objetivos por lograr, en igual grado se expresa el poder creador, por cuanto se dispone de todo el que sea requerido, en cada caso, con una condición: que se quiera asumir el compromiso, afrontando, decididamente, cada situación, sin evasión y sin abandonar cuando las cosas presentan su aspecto menos favorable, instante en que, se activa el propio poder y las circunstancias suelen mudar de aspecto, resolviéndose bien las cosas. Es una ley cósmica que es preciso utilizar en un mejor nivel.

Si existen verdaderas necesidades y objetivos exigentes y realistas, que impliquen un reto o desafío a la propia capacidad creativa, siempre se expresará el poder suficiente para su satisfacción y realización.

¿Cuáles son tus fortalezas, habilidades y conocimientos? Haz una lista y selecciona el área en la cual se siente a gusto para vender bienes o servicios de calidad. Allí se encuentra la oportunidad de mejorar tu nivel de vida.

¿Cuáles son tus puntos menos fuertes? Transmútalos en su polaridad positiva, abordándolos uno a uno.

Ya conoces lo que necesitas. Ahora es preciso planificar el cómo hacerlo, implementando las estrategias y tácticas adecuadas a la consecución del logro.

En la determinación del cómo ayuda el poder de la mente psiconsciente mediante las intuiciones e inspiraciones oportunas, aportando la visión certera. Conocido el qué hacer, y el cómo hacerlo, es preciso pasar a la acción firme, suficiente y sostenida, con fe en los resultados, visualizándolos como si ya hubiesen sido alcanzados, con total desapego.

Hay que acostumbrarse a disfrutar la realización de los objetivos, relajándose diariamente, cultivando una mente serena, llena de paz y armonía interior. La calma y la tranquilidad son fuente de poder. Avanza impasible e imperturbable por la senda del éxito emulando a la naturaleza, es decir, trabaja en silencio. Las claves: Saber, querer, osar y callar, encontrándole el sentido trascendente a la vida.

Adelante.


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