EL TAHIO O EL GRAN ESTUDIO
de Confucio.
1) Los objetivos básicos de la
Gran Ciencia o filosofía práctica consisten en el cultivo de la naturaleza
racional que todo hombre recibe del Cielo, en la educación y renovación de los
pueblos, y en la búsqueda del bien supremo o fin último al que debemos dirigir
nuestras acciones para alcanzar la perfección.
2) Ante todo, es preciso conocer
el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones, es necesario
descubrir nuestro destino, para poder tomar la firme determinación de
dirigirnos hacia él. Una vez tomada la firme determinación, nuestro
espíritu se verá libre de toda vacilación e inquietud. En cuanto se hayan
consolidado esta serenidad y tranquilidad de espíritu. Gozaremos de una profunda
paz interior que ningún acontecimiento podrá alterar. Cuando gocemos de
esta paz inalterable, estaremos en condiciones para meditar y para penetrar
en la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado de
perfección que nos habíamos propuesto.
3) Todos los seres de la naturaleza
tienen una causa y producen unos efectos; todas las acciones humanas se fundan en unos motivos
y dan lugar a unas consecuencias. El conocimiento de las causas y de los
efectos, de los motivos y de las consecuencias, constituye la raíz del
método racional con el que se alcanza la perfección.
4)
Los antiguos príncipes, que
pretendían educar y renovar a todos los pueblos, se esforzaban primero en gobernar
con rectitud sus propios reinos, se aplicaban, ante todo, en ordenar sus
familias. Para ordenar bien sus familias, procuraban previamente corregirse
a sí mismos, ponían un especial cuidado en adornar su Espíritu de todas las
virtudes. Para la consecución de
todas las virtudes, se esforzaban en conseguir la rectitud y sinceridad en
todas sus intenciones. Para lograr que sus intenciones fueran rectas y
sinceras, se entregaban con ardor al perfeccionamiento de sus conocimientos
morales. Y el máximo perfeccionamiento de los conocimientos morales
consiste en penetrar y descubrir los móviles de las acciones.
5) Si alcanzamos un conocimiento
amplio y profundo de los móviles de las acciones, obtenemos con ello la máxima
perfección de nuestros conocimientos morales. Cuando se alcanza la máxima
perfección de los conocimientos morales, inmediatamente todas las intenciones
son rectas y sinceras, el Espíritu queda adornado con todas las virtudes. Las
virtudes del Espíritu mejorarán y corregirán todo nuestro ser. Si
alcanzamos nuestra perfección personal, quedará establecido el orden en nuestra
familia. Si la familia está en orden, el reino será rectamente gobernado. Y
cuando todos los reinos son bien gobernados, el mundo entero goza de paz y
armonía, siendo renovados y educados todos los pueblos.
6) Desde el hombre más noble al
más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser. El perfeccionamiento de uno
mismo es la base de todo progreso y desarrollo moral.
7) Sería contrario a la
naturaleza de las cosas el que produjeran los mismos efectos en estado de
desorden y confusión, que organizadas y sistematizadas. Por consiguiente, ha de
evitarse siempre el tratamiento superficial de lo más importante subordinándolo
a lo que es secundario; jamás hemos de tratar con seriedad lo secundario,
anteponiéndolo a lo principal y más importante.
Afirmación
Completa Basada en los Siete Parágrafos de "El Tahio"
Para lograr una sociedad justa y armoniosa, cada individuo, desde el más
noble hasta el más humilde, tiene el deber de alcanzar un conocimiento profundo
de los móviles de las acciones, perfeccionando sus conocimientos morales para
que sus intenciones sean rectas y sinceras, y su espíritu adorne con todas las
virtudes. La mejora y corrección personal deben ser la base de todo progreso y
desarrollo moral, comenzando por el orden familiar y extendiéndose al buen
gobierno del reino, hasta lograr la paz y armonía mundial. Es esencial evitar
el tratamiento superficial de lo importante, subordinándolo a lo secundario, y
siempre priorizar lo principal con seriedad y profundidad. De este modo, el
perfeccionamiento personal y la organización sistematizada de nuestras acciones
conducirán al progreso moral y al bienestar colectivo, creando un mundo
renovado y educado, donde todos los pueblos vivan en paz y armonía.
Desarrollo
de las Cualidades Esenciales
1.
Conocimiento Profundo: Entender los motivos detrás
de nuestras acciones para alcanzar la perfección moral.
2.
Virtudes del Espíritu: Adornar el Espíritu con
humanidad, justicia, sabiduría, sinceridad y propriedad.
3.
Autocultivo: Compromiso con la mejora
continua y la autoevaluación constante.
4.
Orden y Armonía Familiar: Establecer un entorno familiar armonioso como base para una sociedad
justa.
5.
Buen Gobierno: Aplicar principios morales
y éticos en la administración pública.
6.
Paz y Armonía Mundial: Promover la paz global a través del desarrollo
moral individual y colectivo.
7.
Priorización y Organización: Evitar el tratamiento
superficial de lo importante y organizar sistemáticamente nuestras acciones.
Estas cualidades esenciales nos
guían hacia la creación de una sociedad más justa, ética y armoniosa, donde el
perfeccionamiento personal es el motor del progreso social y moral.
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