jueves, 25 de diciembre de 2025

ATRIBUTOS DE LOS GRANDES CARACTERES

 


ATRIBUTOS DE LOS GRANDES CARACTERES

 

©Abg. Giuseppe Isgró C.


 

Augusto Mijares (1897–1979) fue un gran pensador venezolano. Además de abogado, fue historiador, ensayista, pedagogo y periodista. Tuvo su profunda influencia en la educación; fue Ministro de Educación, y su labor histórica y ensayística, enriqueció la historiografía nacional y formó parte del humanismo hispanoamericano. Además, fue Miembro de número de la Academia Nacional de la Historia (1947), Academia de Ciencias Políticas (1960) y Academia Venezolana de la Lengua (1971). Además, fue Embajador de Venezuela en España (1950–1952) y ocupó cargos diplomáticos en México y Costa Rica.

Mijares fue autor de una de las mejores biografías de Simón Bolívar, intitulada El Libertador, y de grandes obras de ensayos, como Lo Afirmativo Venezolano y Hombres e Ideas en América, entre otras. En esta última, al hacer referencia a los grandes caracteres, señala, acertadamente, como rasgos esenciales de su naturaleza, a la paciencia, la constancia y el valor. 

Dichos atributos conforman una tríada poderosa: la paciencia, como parte de la virtud de la templanza, otorga calma imperturbable ante todos y en todo y la serenidad, que permite el dominio de los pensamientos, de los sentimientos, de las palabras y de las propias acciones, manteniendo, siempre, el perfecto equilibrio. La constancia, integrante de la virtud de la fortaleza, señala la dirección hacia la cual avanzar, y potencia la voluntad para alcanzar la meta de turno en que se enfoca la mente; y el valor, también como parte de la fortaleza, permite afrontar, dominando, las circunstancias de la vida cara a cara, con coraje, exteriorizando la fuerza interior para transformar cualquier adversidad en oportunidad de éxito, crecimiento personal y riqueza integral, entre las cuales se encuentra la experiencia, verdadero tesoro. Pero, no solo esos atributos, todas sus obras están imbuidas de un contenido axiológico profundo, tratando una extensa gama de valores universales, fuentes de las virtudes todas.

Releer El Libertador y Hombres e Ideas en América, de Mijares, en estos días, después de veinticinco años, me ha hecho redescubrir una de las prosas más exquisitas y cultivadas de las letras venezolanas, lo cual constituye un recordatorio que, entre los grandes pensadores que ha dado Venezuela, desde Francisco de Miranda, y aún antes, José de Oviedo y Baños (1671-1738), con su Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela (1723), considerado el primer gran cronista y escritor "venezolano", aunque naciera en Bogotá, vivió y escribió su obra en Caracas, usando un estilo épico y cultivada pluma. Luego, la extensa gama de escritores del siglo XIX, sin dejar de lado las Obras completas de Bolívar, fuente obligada de los grandes geopolíticos mundiales, las Memorias de O`Leary, un monumento de la historia de la época de la Independencia, con sus 34 tomos, Andrés Bello (1781–1865), el maestro de América, Luis Sanojo (1815–1878) y Aníbal Dominici (1842–1897), grandes juristas, con obras aún vigentes, y de lectura obligada, Juan Vicente González (1810–1866), Rafael María Baralt (1810–1860), José Gil Fortoul (1861–1943), Francisco González Guinán (1841–1932), y Teresa de la Parra (1889–1936), por mencionar solamente algunos, más los del siglo XX, auténticos maestros de la Patria, en los que hay que inspirarse, para montarse en hombros de gigantes, al estilo de Isaac Newton.

Augusto Mijares es una fuente de estudio vigente para las nuevas generaciones al nivel de Mariano Picón Salas, Arturo Uslar Pietri, Rómulo Gallegos y más recientemente, Jon Aizpúrua, en Venezuela. A nivel latinoamericano, el uruguayo José Enrique Rodó, el mexicano Alfonso Reyes, el dominicano, Pedro Henríquez Ureña, el ecuatoriano Juan Montalvo y el argentino Jorge Luís Borges, entre otros. 

Enfocamos este breve ensayo a 22 vertientes y variantes que conforman algunos de los atributos de los grandes caracteres humanos, que es preciso desarrollar, gradualmente, en su máxima expresión, ad infinitum.

1.       Curiosidad insaciable: Mantiene el deseo de explorar, de descubrir y encontrar el interés en temas y experiencias nuevas, lo cual evita el estancamiento e invita a la renovación y a la actualización. Es un anhelo de búsqueda infinita, sin límites de ninguna naturaleza. Expresa, en cada ser, la consciente necesidad del eterno aprendizaje, para adecuarse a las inquietudes de los tiempos presentes, manteniéndose activos y vigentes.

2.       Amor por el aprendizaje: La pasión por adquirir nuevas habilidades y profundizar en conocimientos de forma sistemática, en todas las áreas del propio interés, para potenciar una visión amplia de todas las cosas. El auténtico sabio adquiere consciencia de que es un eterno aprendiz, corrigiendo el error de creerse maestro, para evitar estancarse y quedar rezagado. Séneca sostenía que, muchos abrían llegados a ser sabios, si no hubiesen creído serlos ya. Como decía Andrés Bello: -“El estudio es tarea de todos los días”, y no termina jamás, a ninguna edad. La curiosidad induce a la exploración; la exploración permite descubrir áreas de conocimiento del propio interés; el interés permite profundizar en lo que se anhela conocer a fondo; el conocimiento a fondo de cualquier tema desarrolla la convicción y la convicción desarrolla la propia competencia en las áreas en que cada quien se desenvuelve, potenciando la propia convicción en las verdades, siempre relativas, que se profesan. La convicción se transforma en entusiasmo y el entusiasmo convierte a la persona en incansable en la búsqueda de la autorrealización. La curiosidad abre nuevos caminos de progreso incesantemente, ciclos de vida más elevados en la eterna e infinita espiral evolutiva de la conciencia.

3.      Juicio: La capacidad de analizar información objetivamente y tomar decisiones basadas en evidencias, no en prejuicios. Consiste en desarrollar el discernimiento, para distinguir entre la verdad y la falsedad, entre lo justo y lo injusto, entre el respeto y el irrespeto, entre la belleza y la fealdad, entre la virtud y el vicio.

El pensamiento crítico debe convertirse en un hábito constante para diferenciar hechos de opiniones, identificar sesgos y aplicar el análisis lógico, inductivo y deductivo. Es una habilidad que se desarrolla con la práctica constante y permite mejorar la capacidad para tomar decisiones efectivas, en todo momento. 

Para ello, es preciso adoptar una actitud de cuestionamiento constante, preguntándose: ¿qué evidencia respalda esta afirmación? ¿Se consideran otras interpretaciones, así como escenarios contrarios o diferentes, para ver todas las vertientes y variantes de una realidad?

Se diferencian los hechos reales de las opiniones. Percibir la diferencia entre datos verificables de las opiniones subjetivas sin bases objetivas sólidas. Precisa entrenamiento constante, manteniendo la mente abierta y viendo más allá de las apariencias.

Hay que formularse preguntas: 1) ¿Qué se quiere decir con eso? 2) ¿Cómo saber que es cierto? 3) ¿Podría haber otra explicación? 4) ¿Qué implicaciones tendría si actuamos así? Es decir, hacerse cargo probable de los resultados, antes de tomar una decisión, o tomar partido por algo.

Analizar información desde distintos puntos de vista, para compenetrarse con todas las eventuales posibilidades, sobre cualquier tema que se estudie, o caso que se analice. Esto ayuda a evitar conclusiones apresuradas y fomenta la empatía intelectual.

Evaluar la credibilidad de las fuentes, preguntando: ¿la fuente es confiable, actual y objetiva? Es preciso descifrar la presencia de manipulaciones, en todo, de alguien que se encuentra a la vista o no. Los grandes caracteres se forman ideas propias y son seres pensantes; trascienden matrices de opiniones que las grandes mayorías repiten como loros, sin comprender su contenido. Generalmente, no se le puede echar “cuentos” chinos o de otras clases.

Diariamente, hay que acostumbrarse a debatir con otras personas para contrastar las propias ideas con las de otros. Pero, acto seguido, reconocer dónde está la verdad. Diariamente analizar la publicidad, los discursos políticos o las noticias virales.

Habilidades esenciales del pensamiento crítico: 1) Examinar datos de un informe antes de decidir; 2) Comprender el contexto detrás de una noticia. 3) Evaluar, juzgando la solidez de un argumento. 4) Deducir conclusiones a partir de evidencias. 5) Reflexionar sobre cómo piensas y decides. El pensamiento crítico no es innato: se entrena con práctica diaria. Cuestionar, analizar, contrastar y reflexionar son los pilares que permiten construir una mente lúcida y resiliente frente a la sobrecarga de información actual.

4.       Ingenio y Creatividad: La habilidad de concebir soluciones originales y formas novedosas de resolver problemas, desarrollan la capacidad para ver las cosas tal como son, más allá de las apariencias. Además del estudio variado en todas las áreas de sus intereses, para formarse una visión universalista, completa, de las cosas, han cultivado la intuición, trascendiendo los límites de la lógica inductiva y deductiva, a nivel objetivo, para percibir, comprender, conocer y realizar sin límites algunos de ninguna índole, para ver y aceptar la verdad tal como es, para ellos mismos, y para trasmitirla a los demás, sin manipulación alguna: verdad pura y simple, le guste a quien le guste. Saben que la verdad siempre se impone, aunque no existan verdades absolutas, sino que, siempre son relativas. Pero están pronto a rectificar, cuando se dan cuenta que se han equivocado en sus apreciaciones previas. La inspiración es algo que los Espíritus cultivados, con mente abierta, son capaces de percibirla, y al vuelo, una simple idea recibida como inspiración, comprenderla, reconocerla, desarrollarla y realizarla bien sea como un invento, una innovación, una creación literaria u obra de cualquier naturaleza. Empero, están conscientes de que, dicha idea recibida por inspiración no le pertenece; es algo que alguien le ha transmitido, o insuflado, como pensamiento en el pensamiento, sentimiento en el sentimiento, una idea que se recibe como propia, sin conocer su origen, pero que activa la creatividad y la realización en la persona que está preparada para aprovecharla. Por eso, casi todos los grandes genios, al igual que los grandes poetas, ampliamente preparados, han sido receptores de inspiraciones, que han capitalizado en obras de creación que han enriquecido a la humanidad, en todas las épocas de la historia. Uno de los grandes genio de la antigüedad, Homero, en sus dos obras eternas e inmortales, la Ilíada y la Odisea, expone en profundidad, la intervención del mundo espiritual en los hechos humanos, fuente que aún tiene mucho que contarnos, por eso, los grandes pensadores, desde entonces, las han leído y releído, a lo largo de su vida.

5.       Perspectiva: El nivel de sabiduría que permite ver el "cuadro completo" y ofrecer consejos valiosos a otros. Los grandes caracteres suelen ser lectores incansables en todos los temas de su interés y no se encierran en una sola corriente de pensamiento ni se estancan en un solo estado o estación de la conciencia. Su mente se encuentra en un proceso continuo de evolución, de estudios variados en todo el bagaje universal, para ver las cosas desde todos los puntos de vista posibles, o perspectiva integral, sin limitaciones alguna, hasta que adquieren la capacidad de leer directamente en el libro de la vida, según las inquietudes de los tiempos, trascendiendo fronteras y límites de todo tipo. Esa es la razón por la cual los contemporáneos son incapaces de comprender a muchos de los genios de su propia época, y solamente, con el tiempo se aprecia la importancia de su legado, y aún, muchas veces, son fuente de estudio ineludible, aun varios milenios después. Son incontables los casos que se pueden enumerar: Las Leyes de Manú, o Manava Dharma Sastra, El Bagavad Gita, Los Cuatro Libros de Confucio, El I Ching o Libro de las Mutaciones, Las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Sendero Óctuple, de Sidharta Gautama, la Obras de Platón, algunas de Aristóteles, las de Cervantes, El Quijote, y otras. Después de 500 años, los eruditos españoles no han comprendido, todavía, integralmente a Cervantes; siguen  diciendo que no sabía escribir, aunque no pueden negar el valor de sus obras maestras, para todos los tiempos, ya que son admiradas, leídas y releídas a nivel mundial. Cada siglo encuentra percibe niveles más elevados de sabiduría que a los anteriores se le habían pasado desapercibidos. Pero, Cervantes se sigue leyendo en mayor grado en América, por ejemplo:  Estados Unidos, México, Argentina, Colombia y Venezuela, así como en el resto del mundo, en países como: Francia, Alemania, Reino Unido, China, Japón y Corea del Sur, entre otros 130 países adicionales. En España, según una encuentra reciente, citada por Andrés Trapiello, el 80% de los españoles no ha leído el Quijote, y el 20% que declara haberlo hecho, solo una mínima parte, lo ha realizado de verdad, a fondo. No obstante, así será, aún, por mucho tiempo, también en otras partes del mundo, con otros escritores geniales, grandes caracteres paradigmáticos del género humano. Empero, es importante acercar a las grandes masas a la lectura selecta, única manera de mejorar el nivel cultural de la humanidad.

6.       Valentía: La fuerza para enfrentar desafíos, amenazas o dolor, manteniendo las convicciones personales. Forma parte de la fortaleza, como virtud y valor universal. Implica afrontar la adversidad para transformarla en oportunidades de progreso, de crecimiento personal, o profesional, de adquirir experiencia enriquecedora. Se expresa, en parte, como resiliencia, que es la capacidad de recuperarse y adaptarse después de una dificultad o crisis. Implica la capacidad de resistencia y superación de las etapas menos fáciles de la vida. Al mismo tiempo, la resiliencia posee elementos vinculados con la templanza, al ser capaz, en la persona que la desarrolla y cultiva, de mantener el equilibrio en todo lo que hace y la serenidad, es decir, total dominio de las circunstancias que afronta, y de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos. La serenidad mantiene las ideas claras en todas las situaciones, lo cual le permite ver las cosas tal como son, sin maximizarlas o minimizarlas, sabiendo lo que debe hacer en todo momento, en tiempo oportuna, enfocándose en la solución correcta, haciendo prevalecer la propia dignidad y valor. Pero, sobre todo, realizando los objetivos de turno, factibles y realistas, aunque impliquen un reto, siempre en tiempo oportuno.

La valentía, como decía Confucio, permite levantarse cada vez que se cae, respondiendo de todos sus actos y resarciendo cualquier perjuicio que haya ocasionado a otros, siempre. Los grandes caracteres no tienen miedo de nada ni a nada; de nadie ni a nadie, por cuanto afrontan la realidad con plena conciencia de su responsabilidad, con la verdad por delante, con prudencia y respeto, no trascendiendo los límites de los parámetros inherentes, manteniendo el ejercicio de la propia dignidad, pero respetando la dignidad ajena, en los cuatro reinos naturales. Los grandes caracteres respetan a autonomía de las demás personas, no manipulan a nadie, son justos con todos, aceptan la realidad tal como es, una vez reconocida, pero, se esfuerzan para cambiar las cosas a su estado ideal, con la verdad, la justicia y el respeto, pero, sobre todo, con el ejemplo, el mejor medio de transmitir la enseñanza. Los grandes caracteres trabajan con baja presión, pero siguen adelante, sin esperar a nadie que desea quedarse rezagado o que no desee aprovechar una importante oportunidad en una negociación. Es respetuoso de las decisiones ajenas, aunque esté consciente de su error. Cada quien debe asumir su propia responsabilidad. La persona valiente se atreve a aceptar los grandes desafíos de la vida, dentro de los parámetros de la prudencia y de la sabiduría, y la experiencia que le es inherente. Y aunque caiga mil veces, mil veces se levantará enfocado en su objetivo, hasta alcanzarlo y hacerlo realidad. Este tipo de ejemplo es posible observarlos en los cuatro reinos de la naturaleza; además del humano, en el animal, el vegetal y el mineral. Existen incontables ejemplos: La resiliencia en el reino mineral le permite resistir, adaptarse y regenerarse frente a las adversidades del medio ambiente, como la presión, la temperatura, la erosión y el impacto climático. Por ejemplo: El diamante se forma a gran profundidad bajo presiones y temperaturas extremas. El Cuarzo, resiste la erosión y la meteorización química, lo que le permite mantener su estabilidad en diversos ambientes.

7.       Perseverancia: La persistencia para terminar lo que se empieza, a pesar de las dificultades o el cansancio. El ejemplo de Edison, al probar más de diez mil filamentos distintos, hasta encontrar el que, finalmente, le permitió crear la bombilla eléctrica, y tantos otros ejemplos de personas que afirmaron: “Lo quiero y lo conseguiré”, sigamos adelante. Henry Ford es otro de esos grandes ejemplos, con el motor de combustión interna, 8 en V. La perseverancia permite superar obstáculos sin rendirse; es la constancia en el esfuerzo, incluso cuando los resultados tardan en llegar o las circunstancias son adversas; constituye la forma práctica y cotidiana de la fortaleza: sostiene el esfuerzo a lo largo del tiempo. Empero, los grandes caracteres antes de emprender una acción determinada siempre han preparado una curva de los resultados factibles de ser alcanzado, en el espacio y en un tiempo determinado. Es decir, se asignan un lapso prudente y suficiente, para alcanzar los resultados. Nunca buscan los resultados al instante, se preparan y actúan en consecuencia. Jamás abandonan a mitad de camino. Saben que, cuando las cosas se ponen menos fáciles, es cuando más cerca están de los resultados apetecidos. Quien se niega en abandonar, activa los poderes creadores de la mente, y es cuando las situaciones mudan en favorables, y aparecen las circunstancias de donde menos se piensa, para resolver las situaciones satisfactoriamente. Por eso los grandes caracteres siempre persisten hasta llegar a la menta con confianza absoluta en los resultados sin apegarse a un determinado canal de resultado, sino, dejando que la vida aporte el canal correcto, el resultado adecuado, en tiempo oportuno. Es una manera inteligente de practicar el Wu Wei, es decir, dejar fluir.

8.       Integridad: Ser auténtico, honesto y asumir la responsabilidad de los propios actos. La práctica de la honestidad y el actuar de forma genuina, siendo coherente entre lo que se piensa y se hace. Los grandes caracteres son íntegros

Decía Peter Drucker, (1909-2005), en un breve ensayo sobre La Integridad en el Liderazgo: -“La prueba de la sinceridad y la seriedad de una dirigencia es el énfasis constante en la integridad del carácter". 

Esto es válido en cualquier actividad humana, sobre todo en las negociaciones de la vida diaria. Se debe negociar con personas que demuestren un carácter íntegro. Cuando se observen mañas en las personas con quienes se negocia, es preciso descontinuar la negociación, por cuanto, por muy ventajosa que pueda parecer una negociación, al tratar con personas con ausencia de integridad, siempre pueden surgir situaciones que resulten poco deseables, cosa que no ocurrirá jamás cuando se negocia con personas íntegras. Los grandes caracteres hacen de esto un lema esencial en sus vidas; son íntegros y buscan relacionarse con personas que comporten el mismo ideal de integridad.

9.       Vitalidad: La energía y entusiasmo con los que se aborda la vida; no hacer las cosas a medias. El secreto consiste en centrarse en una cosa a la vez, enfocando el 100% de la atención y recursos hasta culminar la obra u objetivo, en forma satisfactoria. Es decir, estar totalmente presente en el acto que se realiza, además, con entusiasmo. El entusiasmo transforma en incansable al realizador de la tarea, hasta convertirla en una obra maestra. Esta es una característica esencial de los grandes caracteres.  Cada caso es abordado con la agudeza mental total. Toda obra maestra precisa entusiasmo, vitalidad, total entrega, solo con ello es factible alcanzar la perfección posible, en cada caso, siempre perfectible, por supuesto. Un abogado que pasa tres semanas en perfeccionar un dictamen jurídico, nuevo o doce horas en redactar un documento complejo o exigente, o un escritor que puede transcurrir un día entero en redactar un capítulo cuando le asiste la preparación y la inspiración, por otra, o el corredor inmobiliario cuando enseña varias decenas de veces un inmueble para lograr su venta, precisan optimizar su vitalidad y entusiasmo para culminar con éxito su labor, con plena satisfacción de todas las partes involucradas. Esto va de la misma manera para todas las actividades humanas. Quien trabaja con entusiasmo consciente, mantiene intacta su vitalidad y el equilibro. La vitalidad y el entusiasmo se transmiten y generan confianza en la otra parte. Los grandes caracteres jamás hacen las cosas a media; primeramente, las meditan, al tener un cuadro mental completo de lo que desean hacerlo, cómo y cuándo se ponen en movimiento, hasta terminarlo. Los demás casos deberán esperar su turno, con lo cual, siempre tienen tiempo para todo. Manejan un caso a la vez por su estricto orden de importancia. El trabajo duro jamás cansa a los grandes caracteres. Están acostumbrados a ello. Lo que cansa es hacer las cosas sin entusiasmo, o sin la preparación adecuada.  

En todo caso, es importante dominar el arte de la relajación y practicarla, para mantener el equilibrio justo y perfecto y la vitalidad. Esto implica sueño reparador suficiente, con técnicas adecuadas para aprovechar bien el descanso. Igualmente, una alimentación adecuada diseñada con la asistencia de un médico homeópata, eliminando de la dieta el pollo, huevos y gallinas, la carne de cerdo, el azúcar, el pimentón, la piña, el ajo y el arroz. Con esto se habrán eliminado enemigos importantes de la salud y la vitalidad. Practicar ejercicios de respiración incrementa la energía vital. Se descansa pasando de una actividad a otra diferente, utilizando otras áreas mentales. Levantarse temprano activa la voluntad de trabajo, sobre todo cuando se trabaja con una agenda preparada la noche anterior, sabiendo de antemano a qué prioridades se enfocará la mente a la mañana siguiente.

10.   Amor: La valoración de las relaciones íntimas y la capacidad de dar y recibir afecto profundo. Aún el amor, como máximo poder existente en el universo, que contiene todos los demás valores, es susceptible de ser manipulado con fines egoístas. Esto, tarde o temprano, como todas las cosas falsas, salen a relucir en tiempo oportuno, y el farsante, o la farsante, quedan al descubierto, perdiendo toda credibilidad. El amor anhela la propia libertad y la libertad ajena. Se da y recibe valor por valor, sin someter y sin ser sometido, para que florezca la propia dignidad, el respeto, la autonomía, la confianza recíproca, el mutuo aprecio y, además, la amistad recíproca, que es una de las expresiones más genuinas del amor. La justicia, la comprensión, la tolerancia, la equidad, la igualdad, la verdad por encima de todo, la compensación, la valorización en su justa medida, la fortaleza, la templanza, la prudencia, la belleza y el equilibro, son otros de los grandes valores que acompañan al amor. Si alguno falta, no es amor verdadero. El ser amado es un igual, de tú a tú, valor por valor, no alguien a quien se pueda manipular al propio antojo. Sin embargo, son incontables los casos en que se manifiestan ese orden de cosas, que determinan la ruptura, antes o después, quedando en libertad cada una de las partes. Pero, el amor tiene incontables facetas: el amor a la humanidad, a la ciencia, al estudio, al servicio, al bien, a la belleza, a los animales, a la naturaleza, al propio país, a los amigos, a los hijos, a los nietos, y pare usted de contar: a Dios, a las leyes o valores universales, a la historia, y sobre todo, a sí mismo. Si alguien no se ama a sí mismo, ¿cómo puede amar a los demás? El amor permite comprender que, cada uno de los seres, en los cuatro reinos naturales, es una expresión de la Divinidad, sin separarse de la divinidad y sin dejar de ser la Divinidad. Cuando seamos capaces de percibir, comprendiendo y conociendo a conciencia esta realidad, veremos con otros ojos a cada ser con quien nos relaciones, cada día. Al amar al otro ser, nos estamos amando a nosotros mismos, por ser todos, partes indivisas de la Divinidad. El amor, además de permitir el respecto por la propia dignidad, permite respetar la dignidad de cada ser con quien se trate, en cualesquiera situaciones en que pueda encontrarse. El respeto reivindica la dignidad ajena, y la propia, al mismo tiempo, ya que sin la una no existiría la otra. Por eso el gran estagirita, Aristóteles decía: -“Donde hay amistad, no hace falta justicia”. Igual ocurre con el amor. Si hay amor, están presente todos los demás valores existentes. Caso contrario, faltando un solo valor, no existirá el amor genuino.  

11.   Amabilidad: Generosidad, ayuda y atención desinteresada por los demás, sin esperar nada a cambio. Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados, es la regla de oro. Cada quien recibe lo que da. Aún a los peores contrincantes, si se tuvieren, hay que tratar con respeto, con amabilidad. El hecho de que alguien actúe en forma incorrecta, no significa que hay que descender a su mismo nivel. Cuántos líderes en contiendas bélicas han ganado a su propio bando a los soldados enemigos, al ser tratados respetando su propia dignidad, inclusive, muchas veces mejor que por sus propios jefes. Alejandro Magno trató con amabilidad, respeto y dignidad a la familia de Darío, Rey de Persia, cuando quedó bajo su propia custodia. El General José Antonio Páez, ganó a soldados del bando opuesto, cuando hechos prisioneros se vieron tratados con respeto y consideración. A Manuelote, el antiguo capataz del Hato La Calzada, al ser hecho prisionero con un grupo de soldados realistas, lo sentó a su propia mesa, para almorzar y cenar, tratándolo con suma consideración. El General Pablo Morillo siempre expresó respeto y admiración por Simón Bolívar y viceversa. Así así se lo comentó a Daniel Florencio O'Leary, cuando en 1835 este le visitó, a aquel, en compañía del general Carlos Soublette, en la ciudad de La Coruña, Así lo demostró la Entrevista de Santa Ana, conocida también por el famoso "abrazo de Santa Ana", que se realizó el 27 de noviembre de 1820, donde ambos contendores deciden poner fin a la Guerra de la Independencia, en Venezuela. Lo del abrazo de Santa Ana, es por cuanto ambos generales, Morillo y Bolívar, eran hermanos masones, al igual que todos los hombres que les acompañaban a ambos, y entre “hermanos masones”, decidieron poner fin a dicha contienda, como en efectos, así sucedió casi en forma inmediata, con la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, la Batalla Naval de Maracaibo, el 24 de julio de 1823 y la toma del Castillo de San Felipe, en Puerto Cabello, por Páez, expulsando al último reducto de tropas españolas del territorio venezolano.

La generosidad constituye el poderoso principio de dar: dar más de aquello por lo cual nos pagan honorarios. Al dar, se recibe siempre, aunque se haga sin esa finalidad. Por cuanto, al abrir la puerta de la mente para dar, queda abierta para recibir. La gente suele hablar de las cosas buenas que recibe, de la amabilidad con que ha sido tratada, por el servicio generoso que se ha recibido, lo cual constituye una siembra de semillas que a su debido tiempo darán sus respectivos frutos. Se podría decir, a la día de hoy, cada uno de nosotros sigue recibiendo beneficios por los incontables actos de servicios generosos, imbuidos de amabilidad, con que se ha servicio a incontable número de personas, que, bien sea por las mismas personas que los recibieron, o sus descendientes, o personas relacionadas, siguen utilizando los propios servicios por la reputación que han forjado en torno de cada quien. Podría decirse que la riqueza de cada quien es la suma de bien que ha realizado en beneficios de otras personas, cuyas semillas siguen generando frutos que constituyen un potencial inagotable como fuente de riqueza inagotable. Los grandes caracteres, con sus actos de amabilidad y generosidad, suelen transformarse en benefactores de la humanidad. Aún se siguen recibiendo numerosos beneficios de dichos benefactores, la mayoría de ellos anónimos, pero que, gracias a sus aportes, la humanidad disfruta de un bienestar maravilloso. Por eso es deseable que cada persona, con su aporte generoso, amable, deje un Planeta Tierra mejor de como lo recibió, ya que, al regresar en un nuevo ciclo de vida, habremos merecido el mundo mejor que se recibirá.

12.   La empatía:  Permite comprender las emociones de los demás y saber adaptarse a diferentes contextos. Al colocarse, cada quien en el lugar del otro, para conocer, o interpretar sus puntos de vistas, al conocer sus necesidades reales, permitirá que se le pueda brindar el servicio que realmente precisa, o aportarle el bien acorde con su necesidad y capacidad de pago. Es decir, se le podrá ayudar a la realización de su objetivo. Y si por alguna razón no se posee el bien o servicio que la persona necesita, se le podrá orientar sobre la mejor manera de alcanzar la satisfacción inherente. Se le habrá brindado un servicio generoso, desinteresado, que fortalecerá los lazos de amistad, que granjearán la preferencia para otras ocasiones, o la recomendación de personas amigas o conocidos, en relación a los propios servicios.

13.   El compromiso de trabajar bien como miembro de un equipo o comunidad; ser leal al grupo. Los grandes caracteres poseen un sentido de pertenencia arraigado con su propio país, o lugar de trabajo, y con el Planeta Tierra, y han asumido, conscientemente, desde temprana edad, la responsabilidad social de contribuir, con el propio trabajo y aporte, a satisfacer necesidades insatisfechas. Hacerlo de la mejor manera posible, le permitirá, aún cuando lo haga desinteresadamente, a tener una participación más importante a la hora de que se repartan los beneficios en la torta de los resultados. Por eso, los grandes caracteres, se reparten el 80% de los beneficios de los resultados a nivel global. Y el 80% de la humanidad, solo el 20% de los beneficios. Está en las propias manos equilibrar esos resultados, dando más y mejores servicios. Pero, es imperativo, primero, prepararse para alcanzar la competencia suficiente que permita brindar más y mejores servicios, muchas veces, desinteresadamente. Hay que tener en cuenta que, todo acto tiene en si mismo su propia compensación, tal como lo expresara Ralph Waldo Emerson. Lo importante es servir, dar lo máximo posible de acuerdo a la propia competencia. Los beneficios inherentes vendrán por añadidura de donde menos se piensa y espera.

14.   Sentido de Justicia: Tratar a todas las personas bajo los mismos estándares de equidad y derechos. La justicia representa el Sentido de la medida. Se debe dar a cada quien lo que le corresponde, de manera justa y perfecta. Muchas personas no saben lo que valen sus servicios; aún así, hay que compensarle de manera justa, sin aprovecharse de su ausencia de conocimiento. Eso granjeará la reputación de persona justa y correcta. Siempre se será atendido de mejor manera, la siguiente vez, y los cooperadores se esmerarán para brindarle el mejor servicio posible, cada vez que se le precise. La reputación, buena o no, acompaña a cada persona, como la sombra al cuerpo, y los propios ojos, ventanas del espíritu, reflejarán esa realidad sin que se diga una sola palabra. De igual manera, es preciso adquirir consciencia de lo que valen los propios servicios, y solicitar que se paguen en forma adecuada. Una cosa es adecuarse a las posibilidades reales del mercado, de los segmentos menos pudientes, a cuyo nivel hay que adecuarse, y otra es permitir que otros se aprovechen de manera indebida, rehusando pagar lo que valen los propios servicios.

15.   Liderazgo: La capacidad de organizar a un grupo para lograr un objetivo común manteniendo la armonía. El líder es un guía que ve más lejos que el resto del grupo. Pero, cada miembro del grupo es un líder del área sometida a su propia competencia. Por eso, el líder genuino se considera líder de líderes, no un líder de seguidores. Cada quien asume los propios objetivos que, en su área de competencia deben ser alcanzados y se le delega la autoridad y el cómo debe alcanzarlos. Muchas veces, los líderes coadyuvantes, en sus respectivas áreas, tienen mayor experiencia y formación que el líder principal. Eso debería constituir la regla general. A nivel profesional, se deben tener cooperadores en las diferentes áreas en que se precisa apoyo, de los mejores profesionales del mercado, para mantener la excelencia en el servicio que se brinda. Y hay que pagarle lo que, realmente, valen esos servicios. Este tipo de liderazgo lo puede ejercer cualquier profesional en todas las extensas gamas de actividades. Y en cada área, el profesional tiene un equipo de líderes coadyuvantes, que profesionalmente están mejor preparados que quien los utiliza. El trato que se le da es equivalente a su rango y dignidad. Este es un nuevo enfoque de liderazgo dinámico, a destajo, en cada área en que se necesita apoyo. Es un equipo de excelentes colaboradores que no se encuentran a la vista, pero que están pronto a cooperar cada vez que se precisa su apoyo y asistencia, a quienes se le delegan las funciones inherentes y el logro de los objetivos que deben ser logrados.

 16. Perdón: La decisión de dejar ir el resentimiento hacia quienes nos han herido, dando segundas oportunidades. El perdón forma parte de la templanza. Hay que otorgarlo para liberarse, dejando que la ley de compensación equilibre los resultados, armoniosamente, de acuerdo al fiel de la balanza de la justicia. Pero, también, solicitar el perdón, tiene efectos liberatorios, restableciendo el equilibrio, la armonía y la buena voluntad entre las partes. Si además se ofrece compensar los perjuicios ocasionados, mejor todavía. En las mayorías de los casos se obtiene la disculpa, o el perdón, sin que la otra parte acepte la compensación ofrecida.  Restablece en cada una de las partes, el sentimiento de la propia dignidad, y el auto respeto. Aun cuando la parte afectada no estuviera presente, por diversas razones, por desencarnación, viaje temporal o definitivo a otra región, se obtiene la liberación anhelada solicitando el perdón mentalmente, u otorgándolo, igualmente, en forma mental. En la dimensión cuántica de la ecología mental, ambas cosas tienen efectos positivos en forma, virtualmente, instantánea.

17.   Humildad: El conocimiento real de nuestras capacidades sin necesidad de buscar el centro de atención. Los grandes caracteres son, generalmente, humildes, eternos aprendices. Atribuyen el mérito de sus grandes logros a la Divinidad, o al equipo de cooperadores.  

18.   Prudencia: La cautela inteligente para no decir o hacer cosas de las que luego se pueda uno arrepentir. La prudencia es la capacidad de percibir, comprender y conocer los parámetros dentro de los cuales hay que enmarcar los pensamientos, sentimientos, palabras y acciones de acuerdo a los valores universales inherentes que rigen en cada caso, según se trate: Justicia, fortaleza, templanza y belleza.

19.   Autodominio: El control sobre los impulsos, emociones y deseos básicos en favor de metas a largo plazo. Los grandes caracteres tienen un absoluto dominio sobre sí mismos, las circunstancias de sus respectivas vidas, su capacidad de trabajo, de brindar servicio, de ganar dinero, de realizar estudios, de alcanzar objetivos en todas las áreas de su interés, a corto, mediano y largo plazo. Tienen, igualmente, total dominio de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, así como de todas sus facultades físicas, mentales y espirituales, en la dimensión objetiva y en la espiritual. Mantienen una calma imperturbable e impasibilidad a nivel físico, mental y espiritual, manteniendo siempre una actitud serena, sosegada y un total auto control y dominio sobre el medio ambiente, automáticamente, sin ejercer control alguno sobre nadie, ya que, quien se domina, domina automáticamente sobre su entorno. Los grandes caracteres son respetuosos de la autonomía de las demás personas. Dejan que cada quien tome libremente sus propias decisiones, sin presiones algunas. Al correr las demás personas las consecuencias de sus propias decisiones, muchas veces prefieren la sugerencia del asesor, cuya misión es aportar los beneficios que representa su decisión, pero, deja que la persona decida. No ejercer ningún poder sobre los demás es la única manera de ejercer un total dominio sobre el medio ambiente. Esta es una característica de los grandes caracteres. Es algo así, toma lo que quiera, o no lo tomes, si no quieres hacerlo, y paga el precio. Tuya es la decisión. Yo te ofrecí lo mejor que tenía para darte. Haz lo que quiera, si no lo compras tú, lo venderé a otro, sin problema.

20.   Aprecio de la Belleza: La capacidad de asombrarse ante la excelencia, el arte, la naturaleza o el talento ajeno. Forma parte de la propia trascendencia. La belleza es una expresión justa y perfecta de la justicia estética. Es armonía, orden divino. Cualquier obra que se realice debe ser todo lo perfecta que sea factible, hermosa, de belleza inigualable. Tanto las propias obras como la conducta, igualmente deben reflejar la belleza, en todos los aspectos esenciales: en pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Eso jamás pasa desapercibido y marca la diferencia entre una obra excelente y una conducta impecable, armoniosa, imbuida de belleza como una expresión de la divinidad: justa y perfecta, aunque siempre perfectible, ad infinitum.  

21.   Gratitud: El hábito de reconocer y agradecer activamente los beneficios y cosas buenas recibidas. Dar las gracias por lo que se recibe, o darlas por lo que se recibirá, en forma adelantada, vuelve a crear los buenos resultados por la ley de atracción y repulsión. Se atrae lo análogo a los propios pensamientos y sentimientos, y se repele lo antagónico a los mismos. Los opuestos jamás se juntan. Al dar las gracias por los beneficios recibidos se vuelven a rememorar y esas imágenes mentales activan el imán de la propia mente, que vuelve atraer lo mismo por lo que se expresa gratitud. Al dar las gracias por las soluciones en curso, anticipadamente, se visualiza, automáticamente, las imágenes del resultado final logrado satisfactoriamente, y abren el camino para su manifestación o llegada, en tiempo oportuno. La gratitud es una manifestación positiva de los resultados apetecidos. La confianza abre las puertas a la manifestación de los resultados apetecidos. La expectativa negativa, la cierra. Es importante recordar el Wu Wei: dejar fluir, libremente. No empujes al río. El agua siempre llega al mar, a pesar de todos los eventuales obstáculos que pueda encontrar en su camino. Ella siempre encuentra como fluir libremente, hasta llegar a su destino. La gratitud elimina los obstáculos del camino, dejando fluir los resultados, ya que la vida, siempre busca el mejor resultado para cada quien, y lo aporta, a menos que la misma persona, obstaculice su llegada.

22.   Esperanza: La visión optimista del futuro y la confianza en que los esfuerzos actuales darán frutos. Michele Isgró Scibilia, padre de quien esto escribe, siempre decía: -“Cuando el mundo parece que se acaba, comienza de nuevo”. La esperanza siempre está latente y da sentido a la vida. Es una ley universal. Es el aliento cósmico, la fuerza de empuje o de bloqueo, que la divinidad ha colocado dentro de la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales. A veces, la fuerza de bloqueo sujeta a la persona para que, al llegar la oportunidad, le encuentre en el lugar correcto, en el momento oportuno, para recibir lo que estaba esperando, o algo mejor, ya que la vida siempre piensa en grande. Otras veces, es la fuerza de empuje que actúa, y cuando esto ocurre en muy poco tiempo se logran resultados que habían permanecido alejados por largo tiempo. Es el mecanismo cósmico que actúa para que, cada quien, en el tiempo perfecto de Dios, obtenga lo que anhela o precisa, si no abandona a mitad de camino. Las expectativas, positivas o negativas, siempre se cumplen. Esto lo demostró el Dr. Joseph Banks Rhine, en torno al año 1930, en los experimentos de Parapsicología, en la Universidad de Duke, algunos de los sujetos no lograban ni siquiera los resultados mínimos que por simple efecto de casualidad estadística debía obtener, aunque no tuviera desarrolladas las facultades de Percepción Extrasensorial, o Psicoquinética: es decir, telequinesis o psicoquinesis. Esa ausencia de resultados indicó que, efectivamente, las personas poseían dichas facultades, pero la expectativa negativa inhibía los buenos resultados. Los grandes caracteres siempre mantienen las expectativas positivas aún en los momentos menos favorables. Ellos saben, por experiencia, que, a medianoche en punto, un segundo después, comienza el amanecer, trayendo el alba dorada. Por eso, la esperanza debe mantenerse en polaridad positiva, confiada, sosegada, con desapego de los resultados, por cuanto la vida siempre traerá los mejores resultados, más allá de las propias expectativas, ya que la vida es un pagador justo y perfecto.

     Conclusión:

La revisión de estos veintidós atributos nos permite concluir que el "gran carácter" no es un destino fortuito, sino una arquitectura de la voluntad. Al integrar la herencia intelectual de figuras como Augusto Mijares con las leyes universales de la justicia, el equilibrio y la energía, el individuo trasciende su circunstancia inmediata para convertirse en un factor de cambio social.

En un mundo saturado de información pero sediento de sabiduría, el ejercicio de la tríada poderosa (paciencia, constancia y valor) actúa como el eje sobre el cual rotan todas las demás virtudes. Desde la curiosidad insaciable hasta la esperanza que aguarda el "alba dorada", estos atributos forman un sistema interconectado: la integridad sostiene el liderazgo, la amabilidad facilita la empatía, y la gratitud despeja el camino para que el Wu Wei —el fluir natural de la vida— aporte sus mejores frutos.

En última instancia, cultivar estos caracteres es un acto de virtud humanista. Como bien lo señaló Mijares a través de "lo afirmativo venezolano", reconocer nuestra grandeza potencial y la de nuestros colaboradores es la única vía para construir una realidad justa y perfecta. Al subirnos a hombros de gigantes, no solo honramos el pasado, sino que garantizamos que, en cada ciclo de renovación, entreguemos un mundo mejor del que recibimos.

Adelante.




jueves, 11 de diciembre de 2025

EL NARRADOR DE HISTORIAS, GIUSEPPE ISGRÓ C.

 




EL NARRADOR DE HISTORIAS

©Giuseppe Isgró C.

 

 

Es un hombre maduro; se llama Jo. Nació en Sicilia, un tiempo denominada "Magna Grecia", aunque ahora se considera un ciudadano del mundo.

Ha vivido en Sudamérica desde muy joven; en el nuevo mundo conoció una realidad trascendental que le ha proporcionado una visión universal de la vida, la cual, por todos los medios, comunica a cualquiera que quiera escucharlo.

Era un día de otoño, en aquel clima tropical de Venezuela, Jo se encontraba frente a la playa denominada “Playa Mansa”, nombre que el autor de este artículo le dio hacia el año 1990, al colocar en los avisos de prensa, de los inmuebles que vendía, en esa época, en esa zona, "Frente a la Playa Mansa", o "Adyacente a la Playa Mansa", y que luego permaneció así, en la realidad.

Jo estaba reflexionando mientras esperaba a unas personas que debían ver un apartamento, en un edificio, a las cuales debía asesorar desinteresadamente, dado que eran sus clientes y amigos. Esta ocasión le permitió ver cómo las personas que muchas veces se cree que son de confianza, en el ámbito de la comercialización inmobiliaria, en ocasiones se aprovechan indebidamente, o intentan hacerlo. En una demostración anterior, a un inmueble, le atendieron tres agentes inmobiliarios, el que tenía el mandato, un segundo y un tercero, amigo del segundo. Cada uno aumentó el precio de venta para cubrir su comisión de venta, sin conocimiento del propietario, en vez de compartir la comisión autorizada. Después de todo, quien procede de esa manera no dura mucho en el oficio. Solo los verdaderos profesionales que trabajan con ética perdurarán a largo plazo en su labor. Esa había sido la razón de la solicitud a Jo para que ahora les asistiera.

Después de que su dinero fue invertido en un apartamento nuevo, con un precio justo, aquella familia sufrió los efectos de la nostalgia. Habían vendido, antes, su casa, donde la familia vivió más de cuarenta años.

Ciertamente, después de tanto tiempo, un lugar residencial se transforma en comercial, y la propiedad adquiere un valor mayor, que indudablemente les permite ir a vivir a un sitio de mejor nivel.

Es decir, el mayor valor comercial permite adquirir un apartamento en un lugar residencial de mejor nivel. A largo plazo, sin embargo, el valor comercial de la propiedad habría alcanzado revalorizaciones mucho más importantes que la otra modalidad.

El hijo mayor aceptó vender a petición de toda la familia, pero se daba cuenta de que dejaban escapar la ocasión de consolidar el futuro económico de la madre y de sus hermanas.

Jo recordaba el día en que su amigo Luigi lo llevó a aquella casa porque sus dueños, por su recomendación, le dieron el encargo de venderla. Antes de entrar, le dijo a la dueña: – Señora, no venda su casa; se revalorizará muchísimo y le conviene mantenerla, para transformarla en un centro comercial.

Casi dos horas intentó Jo convencer a la madre y a una de las hijas, sin lograrlo. Se marchó sugiriéndoles que lo pensaran antes de dar ese paso adelante.

Al día siguiente, la hija Flor de Nieve llamó a Jo y le dijo: – Señor Jo, toda la familia ha decidido vender.

Jo prepara enseguida el Mandato de Venta con Exclusividad e inicia el proceso de venta. Después de dos meses no había aún respuesta del mercado, y dado que la documentación no estaba en orden, sugiere suspender la acción de venta hasta que se complete, para no correr riesgos.

Aceptada la sugerencia, la dueña de la casa le dice a Jo: – ¡Usted venderá nuestra casa!

No era fácil preverlo, pues Jo tenía en mente un largo viaje, y la actualización de los documentos se pensaba que estaría lista a mediados del año siguiente. Con todo, con la ayuda de amigos influyentes, se logró muy rápidamente.

Dos meses antes de finalizar el año, Flor de Nieve llama a Jo y le dice: – Abogado, prepare el Mandato de venta, queremos vender enseguida; dentro de quince días tendremos en nuestras manos la solvencia sucesoral.

Jo rehace el Mandato de venta con exclusividad e inicia de inmediato el proceso de venta. Quince días después la casa está vendida. Sin embargo, ahora comenzaba una fase nueva e insólita.

La familia experimentaba un sentimiento de apego a la casa que no correspondía al interés inicial de venderla, sobre todo porque Jo les había sugerido no venderla.

Aquel día, después de firmar los documentos de la venta, en la Oficina de Registro Público, el hijo mayor le preguntó a Jo: – ¿Ha visto el apartamento que compró mi hermana Flor de Nieve? Jo respondió que no. Y al darse cuenta de que aquel hombre estaba arrepentido de vender la casa de la familia, le hizo un análisis de la realidad de manera objetiva. Él era consciente de lo que decía Jo, y se marchó de viaje a la ciudad donde vivía, distante cinco horas en coche, una de las más bellas ciudades de Venezuela: Puerto Ordaz.

La reflexión que hizo Jo resultó de gran interés para todos. Él sabía que cada persona es depositaria temporal de todo lo que llega a sus manos. Pero también llega el momento en que debe dejar el depósito que se le confió, para pasarlo a nuevas personas que lo desarrollarán de manera más útil, tanto para ellas como para la colectividad.

Ese apego que los dueños tenían por la casa vendida, la cual excedía ya sus necesidades, en el orden cósmico había llegado el momento perfecto de Dios para ser transferida al nuevo dueño de turno, que habría de desarrollar su potencial para satisfacer las necesidades del mercado. Esta decisión ocurre por el uso del libre albedrío, sin imposición de nadie, y se da por cumplimiento de un ciclo existencial.

Jo entendía bien que aquella casa estaba destinada a los nuevos dueños desde mucho tiempo antes por los regidores cósmicos, por un acuerdo tomado a nivel espiritual entre las partes involucradas. Luego, esa gente pagó enseguida, de manera que los vendedores pudieron comprar, a su vez, el nuevo apartamento, de contado. Jo contribuyó, con su empeño, a que se pagara el precio justo y en tiempo récord.

La satisfacción de Jo fue la del agradecimiento de Flor de Nieve y su familia, por su efectivo trabajo de comercialización, aunque el día de la firma en la oficina de Registro Público se sintió apenado al ver tantos rostros tristes, en lugar de mostrar alegría. El objetivo fue alcanzado en tiempo récord y con el mínimo riesgo; Jo estaba satisfecho porque su misión había sido cumplida.

Jo reflexionaba: – Cuando llega el día en que una propiedad debe ser transferida a la persona justa no hay nada que lo pueda evitar. Una fuerza de impulso entra en escena, como si fuera un empuje divino, y supera todos los obstáculos hasta que se alcance el resultado justo y perfecto.

De igual manera, poco antes se manifiesta la fuerza de bloqueo, que mantiene a la persona inmóvil mientras no llega el momento justo para actuar.

Este orden cósmico es el resultado de la suma existencial que la persona va acumulando en su libro de vida, como saldo existencial, el cual la ubica o reubica en el lugar correcto, cumpliendo los roles que corresponden a la posición alcanzada.

Todos nosotros somos depositarios de las cosas puestas a nuestra disposición, sean bienes materiales o relaciones afectuosas con personas.

La conciencia de esta percepción dio a Jo mucha tranquilidad, porque él mismo fue utilizado por el orden cósmico para cumplir el objetivo propuesto. Era también consciente de que en algún lugar se encontraba la nueva propiedad destinada a aquella egregia familia. Así ocurrió, en efecto.

Durante todo el proceso Jo sintió una fuerza interior poco común que le permitió alcanzar la meta. Algún ente espiritual expresaba hacia él una fuerza afectiva que lo impulsaba al resultado espiritual. Comprendió que ese “ente” que dirigía todo desde la dimensión espiritual era alguien que tenía un gran amor por la familia vendedora. Era un efecto de inspiración que a través de Jo demostraba ese afecto. Él lo sentía, y gracias a su conocimiento de las facultades espirituales del ser humano comprendió que ese afecto no era suyo hacia aquella gente; era, seguramente, el del marido de la dueña de la casa, padre de tres hijos y un nieto.

Afortunadamente, todo terminó bien, con los objetivos alcanzados. Este caso permitió a Jo derivar diversos aprendizajes que, sin duda, recordará siempre, por la huella dejada en su espíritu.

El primero y más importante aprendizaje fue el de cumplir su misión sin involucrarse afectivamente, manteniendo la distancia, de manera de controlar la situación. Una vez cumplido el rol delegado, se debe cerrar el capítulo y pasar adelante sin pensarlo más. Ciertamente, queda la amistad, que es siempre un magnífico capital y el valor más importante en la vida.

El segundo aprendizaje es que, en todo caso, siempre se debe recomendar el curso de acción mejor, aunque vaya contra los propios intereses. Si los clientes siguen o no los consejos, no importa; el asesor queda con la conciencia tranquila, lo cual no es poca cosa.

El tercer aprendizaje es que, del asesoramiento en la compra del nuevo apartamento, en una de las visitas realizadas, Jo encontró a un antiguo compañero de estudios, que le encargó la venta de un apartamento suyo, lo cual le proporcionó un nuevo negocio comercial. Es una prueba más de que quien da, siempre recibe con creces.

Muchos detalles, todavía, podrían citarse, pero son aprendizajes de índole personal que no es el caso mencionar aquí.

Adelante.



In lingua italiana


IL NARRATORE DI STORIE

©Giuseppe Isgró C.

 

È un uomo maturo; si chiama Jo. È nato in Sicilia, un'epoca conosciuta come "Magna Grecia", anche se ora si considera un cittadino del mondo. Ha vissuto in Sudamerica fin da giovane; nel nuovo mondo ha conosciuto una realtà trascendentale che gli ha fornito una visione universale della vita, che comunica con ogni mezzo a chiunque voglia ascoltarlo.

Era un giorno d'autunno, in quel clima tropicale del Venezuela, Jo si trovava di fronte alla spiaggia denominata "Playa Mansa" (Spiaggia Tranquilla), nome che l'autore di questo articolo le diede intorno al 1990, inserendo negli annunci di stampa, relativi agli immobili che vendeva in quella zona, le diciture "Fronte Playa Mansa" o "Adiacente a Playa Mansa", e che poi rimase così, nella realtà.

Jo stava riflettendo mentre aspettava alcune persone che dovevano vedere un appartamento, in un palazzo, alle quali doveva dare una consulenza disinteressata, dato che erano suoi clienti e amici. Questa occasione gli permise di vedere come le persone che spesso si ritengono affidabili, nell'ambito della commercializzazione immobiliare, a volte se ne approfittano indebitamente, o tentano di farlo. In una precedente dimostrazione, a un immobile, furono presenti tre agenti immobiliari: quello con il mandato, un secondo e un terzo, amico del secondo. Ognuno aumentò il prezzo di vendita per coprire la propria commissione, all'insaputa del proprietario, invece di condividere la commissione autorizzata. Dopo tutto, chi procede in questo modo non dura a lungo nel mestiere. Solo i veri professionisti che lavorano con etica perdureranno a lungo termine nel loro lavoro. Questa era stata la ragione della richiesta a Jo di assisterli ora.

Dopo che il loro denaro fu investito in un nuovo appartamento, con un prezzo equo, quella famiglia subì gli effetti della nostalgia. Avevano venduto, prima, la loro casa, dove la famiglia aveva vissuto per più di quarant'anni. Certamente, dopo tanto tempo, un luogo residenziale si trasforma in commerciale e la proprietà acquisisce un valore maggiore che, indubbiamente, permette loro di andare a vivere in un posto di livello migliore.

Vale a dire, il maggior valore commerciale permette di acquistare un appartamento in un luogo residenziale di livello migliore. A lungo termine, tuttavia, il valore commerciale della proprietà avrebbe raggiunto rivalutazioni molto più importanti rispetto all'altra modalità.

Il figlio maggiore accettò di vendere su richiesta di tutta la famiglia, ma si rendeva conto che si lasciavano sfuggire l'occasione di consolidare il futuro economico della madre e delle sue sorelle.

Jo ricordava il giorno in cui il suo amico Luigi lo portò in quella casa perché i suoi proprietari, su sua raccomandazione, gli diedero l'incarico di venderla. Prima di entrare, disse alla proprietaria: – Signora, non venda la sua casa; si rivaluterà moltissimo e le conviene mantenerla, per trasformarla in un centro commerciale.

Per quasi due ore Jo tentò di convincere la madre e una delle figlie, senza riuscirci. Se ne andò suggerendo loro di pensarci bene prima di fare quel passo avanti.

Il giorno dopo, la figlia Flor de Nieve chiamò Jo e gli disse: – Signor Jo, tutta la famiglia ha deciso di vendere.

Jo preparò subito il Mandato di Vendita con Esclusiva e iniziò il processo di vendita. Dopo due mesi non c'era ancora risposta dal mercato e, dato che la documentazione non era in ordine, suggerì di sospendere l'azione di vendita fino a quando non fosse completata, per non correre rischi.

Accettato il suggerimento, la proprietaria della casa disse a Jo: – Lei venderà la nostra casa!

Non era facile prevederlo, poiché Jo aveva in mente un lungo viaggio e l'aggiornamento dei documenti si pensava sarebbe stato pronto a metà dell'anno successivo. Tuttavia, con l'aiuto di amici influenti, si riuscì molto rapidamente.

Due mesi prima della fine dell'anno, Flor de Nieve chiamò Jo e gli disse: – Avvocato, prepari il Mandato di vendita, vogliamo vendere subito; entro quindici giorni avremo tra le mani la solvibilità successoria.

Jo rifà il Mandato di vendita con esclusiva e inizia immediatamente il processo di vendita. Quindici giorni dopo la casa è venduta. Tuttavia, ora iniziava una fase nuova e insolita.

La famiglia provava un sentimento di attaccamento alla casa che non corrispondeva all'interesse iniziale di venderla, soprattutto perché Jo aveva suggerito loro di non venderla.

Quel giorno, dopo aver firmato i documenti della vendita, nell'Ufficio del Registro Pubblico, il figlio maggiore chiese a Jo: – Ha visto l'appartamento che ha comprato mia sorella Flor de Nieve? Jo rispose di no. E rendendosi conto che quell'uomo era pentito di vendere la casa di famiglia, gli fece un'analisi oggettiva della realtà. Egli era consapevole di ciò che Jo diceva e partì per la città dove viveva, distante cinque ore in auto, una delle più belle città del Venezuela: Puerto Ordaz.

La riflessione che fece Jo risultò di grande interesse per tutti. Egli sapeva che ogni persona è depositaria temporanea di tutto ciò che le arriva nelle mani. Ma arriva anche il momento in cui deve lasciare il deposito che le fu affidato, per passarlo a nuove persone che lo svilupperanno in modo più utile, sia per loro che per la collettività.

Quell'attaccamento che i proprietari avevano per la casa venduta, che superava già le loro necessità, nell'ordine cosmico era giunto il momento perfetto di Dio per essere trasferita al nuovo proprietario di turno, che ne avrebbe sviluppato il potenziale per soddisfare le esigenze del mercato. Questa decisione avviene per l'uso del libero arbitrio, senza imposizione di nessuno, e si verifica per il compimento di un ciclo esistenziale.

Jo capiva bene che quella casa era destinata ai nuovi proprietari da molto tempo prima dai reggitori cosmici, per un accordo preso a livello spirituale tra le parti coinvolte. Poi, quella gente pagò subito, in modo che i venditori potessero acquistare, a loro volta, il nuovo appartamento, in contanti. Jo contribuì, con il suo impegno, affinché fosse pagato il prezzo giusto e in tempo record.

La soddisfazione di Jo fu quella del ringraziamento di Flor de Nieve e della sua famiglia, per il suo efficace lavoro di commercializzazione, anche se il giorno della firma all'Ufficio del Registro Pubblico si sentì dispiaciuto nel vedere tanti volti tristi, invece di mostrare gioia. L'obiettivo fu raggiunto in tempo record e con il minimo rischio; Jo era soddisfatto perché la sua missione era stata compiuta.

Jo rifletteva: – Quando arriva il giorno in cui una proprietà deve essere trasferita alla persona giusta non c'è nulla che lo possa impedire. Una forza d'impulso entra in scena, come se fosse una spinta divina, e supera tutti gli ostacoli fino a quando si raggiunge il risultato giusto e perfetto.

Allo stesso modo, poco prima si manifesta la forza di blocco, che mantiene la persona immobile finché non arriva il momento giusto per agire.

Questo ordine cosmico è il risultato della somma esistenziale che la persona accumula nel suo libro di vita, come saldo esistenziale, il quale la colloca o ricolloca nel posto giusto, compiendo i ruoli che corrispondono alla posizione raggiunta.

Tutti noi siamo depositari delle cose messe a nostra disposizione, siano beni materiali o relazioni affettuose con persone. La consapevolezza di questa percezione diede a Jo molta tranquillità, perché lui stesso fu utilizzato dall'ordine cosmico per compiere l'obiettivo proposto. Era anche consapevole che da qualche parte si trovava la nuova proprietà destinata a quella egregia famiglia. Così avvenne, in effetti.

Durante tutto il processo Jo sentì una forza interiore non comune che gli permise di raggiungere la meta. Qualche ente spirituale esprimeva verso di lui una forza affettiva che lo spingeva al risultato spirituale. Comprese che questo "ente" che dirigeva tutto dalla dimensione spirituale era qualcuno che aveva un grande amore per la famiglia venditrice. Era un effetto di ispirazione che attraverso Jo dimostrava quell'affetto. Egli lo sentiva, e grazie alla sua conoscenza delle facoltà spirituali dell'essere umano comprese che quell'affetto non era suo verso quella gente; era, sicuramente, quello del marito della proprietaria di casa, padre di tre figli e un nipote.

Fortunatamente, tutto finì bene, con gli obiettivi raggiunti. Questo caso permise a Jo di trarre diversi apprendimenti che, senza dubbio, ricorderà sempre, per l'impronta lasciata nel suo spirito.

Il primo e più importante apprendimento fu quello di compiere la sua missione senza coinvolgersi affettivamente, mantenendo la distanza, in modo da controllare la situazione. Una volta compiuto il ruolo delegato, si deve chiudere il capitolo e andare avanti senza pensarci più. Certamente, rimane l'amicizia, che è sempre un magnifico capitale e il valore più importante nella vita.

Il secondo apprendimento è che, in ogni caso, si deve sempre raccomandare il corso d'azione migliore, anche se va contro i propri interessi. Se i clienti seguono o meno i consigli, non importa; il consulente resta con la coscienza tranquilla, il che non è poco.

Il terzo apprendimento è che, dalla consulenza nell'acquisto del nuovo appartamento, in una delle visite realizzate, Jo incontrò un suo ex compagno di studi, che gli diede l'incarico di vendere un suo appartamento, il che gli fornì un nuovo affare commerciale. È un'ulteriore prova che chi dà, riceve sempre in abbondanza.

Molti dettagli, ancora, potrebbero essere citati, ma sono apprendimenti di natura personale che non è il caso di menzionare qui.

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En lengua siciliana


U Narraturi di Storie

©Giuseppe Isgró C.

 

È un omu maturu; si chiama Jo. Nascìu n Sicilia, un tempu chiamata "Magna Grecia", ma ora si cunsìdera cittadinu dû munnu.

Ha campatu n Sudamerica di picciottu; nnô novu munnu scoprìu na rialità trascinnali ca ci desi na visioni universali dâ vita, la quali, cu tutti i mezi, cumunica a cu voli sentillu.

Era un jornu d’autunnu, nnô clima tropicari di Venezuela, Jo si truvava davanti a na spiaggia chiamata “Playa Mansa”, nomu ca l’auturi di st’artìculu ci desi versu l’annu 1990, quannu scrivìa nnî avvisi di stampa dî casi ca vinnìa: "Davanti a Playa Mansa", o "Vicinu a Playa Mansa". Stu nomu ristau accussì, n realità.

Jo stava pinsannu mentri aspittava quarchi genti ca avìa di vidiri un appartamentu, e iddu avìa di cunsigghiari senza interessi, picchì eranu clienti e amici. Sta situazioni ci fici vidiri comu, spissu, genti ca si cridi fidata nnô campu di l’immobili, a voti si ne prufitta o prova a farilu.

Nna dimustrazioni prima, tri agenti immobiliari trattaru un casu: unu cu mandatu, un secunnu e un terzu, amicu dû secunnu. Ognunu aumentau u prezzu pi pigghiari cummissioni, senza sapiri u patruni, inveci di spartiri chidda autorizzata. Ma cu travagghia accussì nun dura assai. Sulu i veri prufissiunali cu etica campanu longu. Pi chistu Jo fu chiamatu.

Dopu ca i so sordi foru investuti nnô appartamentu novu, a prezzu giustu, la famigghia patìu nostalgia: avìanu vinnutu prima a so casa, unni campavanu pi cchiù di quaranta anni.

Certu, dopu tantu tempu, un locu residenziali si trasforma n commerciali, e la prupietà pigghia cchiù valuri, ca ci permette di trasfiririsi a un postu megghiu.

U figghiu cchiù granni accittau di vinniri pi vuluntà di tutta la famigghia, ma capìu ca stavanu lassannu scappari l’occasioni di assicurari u futuru economicu di la matri e dî soru.

Jo si ricurdava quannu l’amicu Luigi ci purtau a chidda casa, picchì i patruna, cu so raccomandazioni, ci desiru l’incaricu di vinnilla. Prima di trasiri, Jo dissi a la patruna: – Signura, nun la vinniti a casa; si revalurizza assai e vi cunveni tenilla pi trasformalla n centru commerciali.

Quasi dui uri Jo pruvau a cunvinciri a matri e a na figghia, senza successu. Si nni jiu dicennu di pinsarici prima di fari stu passu.

U jornu dopu, la figghia Flor di Nivi chiamau Jo e ci dissi: – Signur Jo, tutta la famigghia ha decisu di vinniri.

Jo prepara subitu u Mandatu di Vennita cu Esclusiva e accuminciò u prucessu. Dopu dui misi ancora nun c’era risposta dû mercatu, e picchì i ducumenti nun eranu a postu, Jo suggerìu di suspènniri finu a quannu si sistemavanu.

La patruna ci dissi: – Vossia vinnirà a nostra casa!

Nun era facili prevìdillu, picchì Jo avìa n mente un viaggiu longu, e si pinsava ca i ducumenti si sistemavanu a mità dû annu dopu. Ma cu l’aiutu di amici influenti, si fici prestu.

Dui misi prima di finiri l’annu, Flor di Nivi chiamau Jo: – Avvocatu, prepara u Mandatu di Vennita, vulimu vinniri subitu; tra quinnici jorna avemu a solvencia successurali.

Jo rifaci u Mandatu cu Esclusiva e accuminciò subitu. Quinnici jorna dopu la casa era già vinnuta. Ma accuminciava na nova e strana fasi.

La famigghia sentìa un attaccamentu a la casa ca nun currispunnìa a l’interessi iniziali di vinnilla, soprattuttu picchì Jo ci avìa cunsigliatu di nun farilu.

Dopu la firma nnô Registru Pùblicu, u figghiu cchiù granni ci dissi a Jo: – Ha vistu l’appartamentu ca cumprò me soru Flor di Nivi? Jo rispunnìu ca no. E capìu ca l’omu era pentitu di aviri vinnutu la casa. Jo ci fici un’anàlisi obiettiva e iddu capìu. Poi si nni jiu a Puerto Ordaz, na cità bedda di Venezuela.

Jo riflettìu: ogni persona è depositaria temporali di tuttu chiddu ca ci capita nnê mani. Ma arriva u mumentu ca bisogna lassari u depositu a novi patruna, pi sviluppallu megghiu.

L’attaccamentu dî vecchi patruna era superfluu: era arrivatu u mumentu giustu di Diu pi trasferilla a novi patruna. Stu ciclu si cumpi cu libbiru arbitriu.

Jo capìu ca la casa era destinata a novi patruna già di prima, pi accordu spirituali. E iddi pagaru subitu, accussì i vecchi patruna cumpraru l’appartamentu novu. Jo cuntribbuiu pi fari pagari u prezzu giustu e n tempu record.

La satisfazioni di Jo fu l’accurenzia di Flor di Nivi e la famigghia. Ma u jornu di la firma si sintìu tristizza, picchì vidìa facci scuri inveci di gioia.

Jo pinsava: – Quannu arriva u jornu ca na prupietà ha di passari a cu spetta, nenti u pò firmari. Na forza divina supera tutti l’ostàculi finu a u risultatu giustu.

Prima, si manifesta na forza di bloccu, ca manteni la persona ferma finu a u mumentu giustu.

Stu ordini còsmicu è u risultatu di la somma esistenziali ca ognunu accumula nnô libbru di vita.

Tutti nuatri semu depositari di beni materiali e di relazioni affettive.

Sta cuscenza desi a Jo paci, picchì capìu ca era strumentu di l’ordini còsmicu. E era cuscienti ca n’autra prupietà aspittava a la famigghia.

Durante tuttu u prucessu Jo sintìu na forza interna rari. Un enti spirituali ci trasmetteva affettu pi la famigghia. Capìu ca era u maritu di la patruna, patri di tri figghi e un niputi.

Fortunatamenti, tuttu finìu beni. Stu casu desi a Jo diversi apprendimenti.

U primu: cumpìri a missioni senza ntricarsi affettivamenti, mantenennu distanza. Una vota cumpiutu u rolu, si chiudi u capitulu e si va avanti. L’amicizia resta, ed è u capitali cchiù preziosu.

U secunnu: sempri cunsigliari u megghiu cursu d’azzioni, puru si va contra interessi proprii. La cuscenza tranquilla è ricchizza.

U terzu: nnâ visita pi l’appartamentu novu, Jo s’incontrò cu un vecchiu cumpagnu di studi, ca ci desi l’incaricu di vinniri un appartamentu so. Accussì Jo avìa un novu affari. Cu dà, sempri ricevi.

Tanti dettagli si putissiru ancora cuntari, ma sunnu apprendimenti personali.

Avanti.

 


 


 


ATRIBUTOS DE LOS GRANDES CARACTERES

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